Francisca Fernández, MAT: “El problema de la megasequía es el saqueo histórico que ha generado el Código de Aguas”

Escrito por el 31 Diciembre 2019

Derogar el Código de Aguas y reconocer el agua como derecho humano y derecho de la naturaleza son algunas de las demandas que han emanado desde los movimientos socioambientales en relación a la megasequía y los incendios forestales que ha sufrido el país. Al respecto, la integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), Francisca Fernández, criticó las palabras del ministro de Agricultura, Antonio Walker, quien individualizó la solución llamando a “ahorrar agua” en cada casa.

El escenario actual de la escasez hídrica en Chile es grave, un tema urgente en la agenda nacional que necesita de medidas importantes a corto plazo, sin embargo el ministro de Agricultura, Antonio Walker, llamó a la población a “ahorrar agua” frente a la megasequía que afecta a diferentes territorios del país. Sus dichos causaron indignación desde movimientos socioambientales, que señalaron que la solución a esta problemática es estructural.

A esta realidad se suman los 16 incendios forestales a nivel nacional, que fueron declarados por la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y que en estos momentos se están combatiendo.

Pero la crítica a Walker va más allá de sus dichos, según el secretario general de Modatima, Rodrigo Mundaca, el secretario de Estado posee 29 mil litros de agua por segundo, lo que alcanzaría para el consumo de cerca de 13 millones de personas.

A raíz de esto, la integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT) y vocera del Comité Socioambiental de la Coordinadora Feminista 8M, Francisca Fernández señaló a Radio JGM que ” debemos derogar el Código de Aguas” para partir el cambio. 

¿Cómo toma las palabras del ministro Walker frente a la sequía que viven diferentes comunidades?

Francisca Fernández, integrante del MAT

Nos parece una hipocresía. Hemos sido enfáticas y enfáticos en señalar que el problema de la megasequía es literalmente el saqueo histórico que se ha generado a través de la consolidación del Código de Aguas en 1981. Lo que vemos acá es responsabilidad política frente a la sequía. Si bien no podemos negar el cambio climático y la escasez de lluvia, sobre todo en la zona central, no podemos olvidar a su vez que el cambio climático es producto de un modelo energético y productivo que ha privatizado y arrasado con los territorios. Chile tiene uno de los reservorios de agua dulce más grande de Latinoamérica a través de los glaciares.

Lo que estamos hablando es que la escasez está vinculado a una lógica estructural. Que llame a ahorrar agua es hipocresía porque lo que deberíamos hacer acá es derogar el Código de Aguas para que el agua fluya en los distintos territorios.

¿Cree que estas declaraciones responden al temor de los dueños del agua ante el estallido social y el próximo proceso constituyente?

Sin duda que hemos visto, sobre todo desde la Sociedad Nacional de Agricultura, que en Chile la agricultura es una de las principales entidades acaparadoras de los derechos del agua, un obvio susto bajo un proceso constituyente. Hemos sido enfáticas y enfáticos desde los movimientos socioambientales. Lo que queremos es que, vía Asamblea Constituyente, derogar el Código de Aguas.

Por ello es necesario que en una nueva Constitución se garantice el agua como derecho humano y derecho de la naturaleza. Es por eso que hay grandes temores, sobre todo dentro del ámbito del agronegocio, que está vinculado al problema de la escasez hídrica.

En relación a esto último, ¿qué aspectos se deben considerar de manera urgente en la discusión de esta eventual nueva Constitución?

Nos parece de suma urgencia en la eventual discusión sobre una nueva Constitución la necesidad de generar un nuevo cuerpo normativo. Es por eso que, como Movimiento por el Agua y los Territorios, hemos realizado más de 50 Cabildos por el Agua desde octubre en adelante, proponiendo una gestión comunitaria del agua que pueda incidir en la discusión de una nueva carta magna.

Sin embargo, nuevamente somos enfáticas y enfáticos. Primero, debemos derogar el Código de Aguas. Segundo, es necesario generar un nuevo cuerpo normativo, que a su vez asuma que el agua es un derecho humano, donde haya prioridad para el consumo humano y el equilibrio del ecosistema. Por eso también hablamos de los derechos de la naturaleza como un elemento primordial y no exclusivamente una mirada antropocéntrica.

En vistas de la discusión internacional sobre la crisis climática, ¿cómo analizan la actuación de la delegación chilena en la COP 25?

Nos parece una hipocresía el actuar en la delegación chilena en la COP 25. Primero, que hayan sido el coordinador nos parece ilógico. Chile es uno de los países más extractivistas de Latinoamerica. Es el único país en el mundo en que el agua está privatizada, en donde seguimos teniendo energías vinculadas a las termoeléctricas y zonas de sacrificio. Nos parece absolutamente ridículo que hayan sido los coordinadores.

Pero es más, frente a las movilizaciones que generaron que no se realice acá, en Madrid nos dio vergüenza el actuar de la delegación chilena. La ministra Carolina Schmidt cerró el proceso de sistematización de la COP 25 señalando que envíen sus comentarios vía correo. Nos parece ridículo. Además, no hay un compromiso concreto de aplicación de los Acuerdos de París, ni tampoco Chile ha suscrito al Acuerdo de Escazú.

Lo que vimos fue una parafernalia, un lobby representativo de la falsedad absoluta. Chile sigue siendo un país gobernado por seres privilegiados que acaparan y usurpan el agua, fomentan su privatización y exterminio de nuestros bienes comunes.

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