Andrea Rojas de la Red Feminista Chañaral: «La directora del Sernameg Atacama legitima la violencia hacia las mujeres»

Escrito por el junio 9, 2021

La vocera de la Red Feminista Chañaral Andrea Rojas se refiere en esta entrevista a las violencias  que  sufren las mujeres de Atacama por parte del Estado: de parte de la  policía, desapariciones y  femicidios con una justicia inoperante, y a través de la contaminación de su territorio.

Por Constanza J. Valdivieso Tobar

andrea rojas

Andrea Rojas de la Red Feminista Chañaral. Extraída de Facebook.

A 116 kilómetros al norte de Copiapó, en la región de Atacama, se encuentra la comuna de Chañaral, un puerto minero que cuenta con 13.410 habitantes. Ahí vive Andrea Rojas, vocera de la Red Feminista Chañaral, una organización creada en junio de 2019 con la finalidad de crear una base de datos de mujeres comprometidas con acabar con la violencia de género.

El estallido social, iniciado el 18 de octubre del mismo año, supuso un cambio para esta organización que se dedicaba principalmente a concientizar a la población a través de distintas intervenciones y a difundir información a través de su perfil de Instagram: “Sentimos el llamado, como ciudadanas, a manifestarnos”, acota Andrea Rojas.

Desde octubre de 2019, esta red se ha dedicado a hacer eco de distintas problemáticas que no necesariamente tienen un fin feminista. Una de ellas fueron los cacerolazos de la Villa Oasis, conjunto habitacional construido con la idea de albergar a los damnificados del aluvión ocurrido el 25 de marzo de 2015. A dos años de su inauguración, los vecinos denunciaban falencias en la construcción que incluían problemas de servicios básicos y el hacinamiento de las familias.

“Creo que es un claro ejemplo de la realidad en Chañaral sobre cualquier tipo de manifestación”, dice. Agregó que “tuvimos que hacernos parte porque la mayoría de las detenidas en esa oportunidad fueron mujeres; de hecho, las principales personas que estaban organizando este movimiento eran mujeres”.

Activismo y hostigamiento policial

La persecución a dirigentes sociales en Chile es un hecho y a raíz de la revuelta social ha quedado en total evidencia con la filtración del llamado PacoLeaks, una investigación que revelaba un documento creado por Carabineros de Chile que contenía perfiles de distintos activistas catalogados como “blancos de interés”.

fuerzas especiales

Créditos: Diego Martin, Flickr.

Ser activista es un riesgo y este se acrecienta cuando se es mujer y, sobre todo, cuando se es feminista. Andrea cuenta una experiencia que tuvieron que vivir como organización en el contexto del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, jornada en que las mantuvieron detenidas durante nueve horas sin justificación alguna. “Hay un abuso de poder cuando el paco de turno dice que aunque el fiscal haya dado la orden de soltarnos, puede mantenernos hasta las seis de la mañana en el calabozo si quiere”, reflexiona.

En tanto, Andrea Rojas se refiere a cómo se han sentido hostigadas en diversas situaciones; desde patrullas siguiéndolas por cuadras desde sus casas hasta amenazas de violación. Es así como, relata, “compañeras tuvieron que cambiarse de casa, yo tuve que cambiar mi número y así un sinfín de cosas”. 

“Hay un abuso de poder cuando el paco de turno dice que puede mantenernos hasta las seis de la mañana en el calabozo si quiere”.

La activista feminista cree que esto en gran parte se debe a que en las comunidades pequeñas no existe la “cultura de la protesta”. El miedo a ser hostigados tanto laboral como personalmente es suficiente para sofocar cualquier tipo de manifestación o “alboroto”.

Olvidadas

La centralización siempre ha sido un problema en cuanto a temáticas sociales se refiere; mientras más lejos de la Región Metropolitana más lejos del poder. No es una novedad que las localidades más pequeñas sean olvidadas a la hora de implementar medidas y aportar recursos en diversos ámbitos. Por supuesto, la ayuda hacia las mujeres en situaciones de vulnerabilidad no son la excepción.

Andrea Rojas sostiene: “Hemos recibido muchas denuncias de casas de acogidas que no están funcionando como deberían; los recursos no están llegando. Estas denuncias son tanto de las usuarias como también de las profesionales. Ellas también están atendiendo más allá de su capacidad y sin ningún tipo de resguardo en el tema laboral”.

“Hemos recibido muchas denuncias de casas de acogidas que no están funcionando como deberían

A la hora de señalar culpables, dos nombres son mencionados. Primero, Camila Tapia Morales, directora del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad  de Atacama. “Consideramos que ella ha hecho un abandono de deberes. Está legitimando la violencia hacia las mujeres”, manifiesta la vocera de la Red Feminista Chañaral.

Por otro lado, está Christian González Carriel, fiscal general de Copiapó. Según Rojas, él “no ha hecho su labor como corresponde, creemos que es responsable en todas estas desapariciones de mujeres desde el 2018”.

Andrea Rojas denuncia la deficiente gestión comunicacional y burocrática de parte de la Fiscalía Regional de Atacama en los casos de Thiare Elgueda y Marina Cabrera.

Thiare Elgueda Acuña es una joven copiapina de 19 años que desapareció en la Ruta 5 Norte camino a la ciudad de Caldera el 2 de noviembre del año pasado. A más de seis meses de su desaparición, fueron halladas prendas de vestir pertenecientes a la joven. La familia se enteró de esto a través de los medios de comunicación. “Lo que es para una mamá enterarse por la prensa que posiblemente hay ropa de su hija tirada en un sitio de Copiapó”, reflexiona la activista.

Marina Cabrera Almendras era una mujer boliviana, de 23 años, desaparecida el 5 de febrero del año 2019 en Copiapó. Su cuerpo fue encontrado en un pique minero en julio del mismo año. El 27 de abril de este año se llevó a cabo la ceremonia tradicional andina en la que Marina sería finalmente despedida; dicha ceremonia incluye la cremación de los restos, que no pudo realizarse debido a problemas con la documentación. “Marina venía desde Santiago con todos los permisos necesarios y la familia tuvo que tener el cuerpo en el ataúd más de 24 horas porque la Fiscalía puso trabas con la documentación”, cuenta Rojas.

Nueva Constitución y vida digna

En el puerto de Chañaral la opción a favor de la redacción de una nueva Constitución se impuso en un 90,5%. Andrea Rojas está muy feliz porque “nosotras nos hicimos parte de este proceso en la campaña del Apruebo y de la Convención Constituyente para que la gente fuera a votar. Estuvimos muy felices con los resultados porque Chañaral tuvo uno de los porcentajes más altos a nivel país”.

«Es necesario que quede consagrado en la nueva Constitución el derecho a una vida libre de violencia machista».

El proceso constituyente en Chile no es solo un suceso histórico a nivel nacional; nuestra nueva Constitución será la primera en el mundo hecha por representante elegidos totalmente por voto popular y con paridad de género entre quienes la escriben.  Así, la redacción de una nueva Carta Magna abre el debate hacia las temáticas que deben plasmarse en ella. Para Rojas -y para cualquiera que se considere feminista- uno de los principales puntos es seguir avanzando en temas de equidad de género. “Creemos  -enfatiza- que es necesario que quede consagrado en la nueva Constitución el derecho a una vida libre de violencia machista. También que nuestros derechos sexuales y reproductivos sean entendidos como derechos humanos”.

chañaral

Fotografía: Pablo Osses, académico Geografía UC. Flickr.

También reconoce que es clave garantizar el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación. Chañaral ha sido zona de conflicto ambiental por más de 50 años debido a los desechos de relaves mineros que la división El Salvador de Codelco ha lanzado indiscriminadamente al cauce del río Salado, haciendo que la playa de Chañaral sea una de las más contaminadas del planeta. Esta misma contaminación es la que originó el polémico baño del presidente Ricardo Lagos en 2003, asegurando que el mar de la bahía chañaralina “está limpia”.

“La protección medioambiental es muy importante, entendiéndonos como mujeres en zona de sacrificio. Puede ser un poco tarde para nosotros, pero puede venir acompañado de medidas retroactivas donde se inyecten recursos para apalear esta injusticia. Creemos que justifica que al menos se nos esté garantizando una vida digna en un lugar donde la gente está muriendo de cáncer, donde los niños están naciendo cada vez con más problemas alimentarios, cognitivos y un sinfín de otras consecuencias”, concluye la activista de la Red Feminista Chañaral.

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