En Quintero-Puchuncaví se respira lucha: A dos años de las intoxicaciones masivas

Escrito por el septiembre 2, 2020

El 21 de agosto del 2018 se hizo patente uno de los episodios de contaminación más críticos de la zona de Quintero-Puchuncaví en la región de Valparaíso, con cientos de intoxicados. A dos años de la emergencia ambiental más grande de los últimos años, no existe claridad de qué gases fueron los que se inhalaron, quienes los produjeron y qué efectos sigue dejando en las comunidades, por ende, hasta el día de hoy no se sabe quienes fueron los culpables.

El episodio consistió en una emanación masiva y constante de múltiples gases y vapores que inundaron la bahía afectando por varios días a todos los pueblos y ciudades cercanas, y tuvo más de 1.700 atenciones, la mayoría niños, niñas y adultxs mayores que colapsaron el Hospital de Quintero y los centros de Salud de Puchuncaví y Ventanas por síntomas como náuseas, mareos, pérdida de sensibilidad en las extremidades e inconsciencia, incluyendo a lo menos 16 hospitalizaciones.

Se determinó que lo ocurrido fue por una intoxicación masiva producida por gases tóxicos en la zona.

Desde entonces las comunidades se han movilizado para demostrar su descontento ante lo ocurrido, exigiendo respuestas y acciones concretas por parte del gobierno. Ha sido un profundo daño que las familias siguen padeciendo.

A dos años de este episodio de contaminación y con una pandemia de por medio este 22 de agosto no fue la excepción, entre agitaciones que incluyeron volantes, muralismos y una marcha recordaron los dos años de las masivas intoxicaciones.

Marcha del 22 de agosto 2020 (Miguel Moya | Agencia UNO)

“Han pasado dos años, muchas cosas han quedado en la impunidad pero también hemos visto que se ha avanzado, lo volvemos a recordar. Lo volvemos a sacar porque es fundamental que se haga justicia ambiental y que las personas que fueron afectadas dentro de esta nube de 2018 o históricamente han sido afectadas tengan un algún tratamiento o alguna reparación respecto de la contaminación”, aclara la dirigenta de Mujeres de Zona de Sacrificio Quintero – Puchuncaví en Resistencia (MUZOSARE), Valeria Carrasco.

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Paradójicamente, los vecinos y vecinas de Quintero-Puchuncaví aún no saben cuáles fueron los contaminantes que respiraron durante esos días y quién o quiénes son los culpables de haber producido la nube tóxica.

Ello debido a que los equipos técnicos de medición de contaminantes tenían problemas con la calibración, por ende la información entregada carecía de validez.

Vulneración del derecho humano a vivir en un medioambiente libre de contaminación

La Constitución de nuestro país asegura a todas las personas el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, en donde el Estado debe velar para que este derecho no sea afectado y tutelar la preservación de la naturaleza.

No obstante, en Quintero-Puchuncaví se viola sistemáticamente este derecho.

“Es un terrorismo ambiental porque la gente vive con miedo a que pase algo, te despiertas en latencia, siempre de que te duele la cabeza es por la contaminación, te pica la nariz es por la contaminación, siempre está esa cosa como en latencia  de que cualquier cosa que uno sienta en el aire o vea en el agua es la contaminación”, aclara la integrante de las organización Mujeres en Zona de Sacrificio MUZOSARE.
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El escenario entre 2018 a 2020 no ha cambiado mucho, los peaks de contaminación siguen al igual que los varamientos de carbón en la playa, y además de ciertos síntomas comunes en la población por el aire que respiran, como: dolores de cabeza, náuseas, etc.

Hoy, en la playa de Ventanas -Puchuncavi, carbón y más carbón, a dos años de las intoxicaciones masivas y a 01 del fallo…Publicado por Mujeres de Zona de Sacrificio Quintero – Puchuncaví en Resistencia en Domingo, 23 de agosto de 2020

“Todo es poco, faltan normas de tierra, normas de suelo, faltan a lo mejor una norma más restrictiva de CO2 para que no existan esos peaks, falta medir otros elementos: arsénico, plomo, selenio, que sabemos que los tenemos acá, que la industria lo tira al aire y que no se mide”, expresa el consejero del Consejo para la Restauración Ambiental y Social, Víctor Azocar.
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En Quintero-Puchuncaví las enfermedades tales como: taquicardia, accidentes cerebrovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, diferentes tipos de cáncer, enfermedades degenerativas, etc. Son comunes, e incluso las tazas de ciertas enfermedades son más altas en comparación a otras zonas del país.

En 2018 más de 900 menores de edad fueron atendidos por las intoxicaciones masivas.

El director del Movimiento por la Infancia de Quintero y Puchuncaví, Manuel Pizarro comenta que “hay niños que tienen ese miedo, hay niños que se tuvieron que ir de Quintero-Puchuncaví con sus familias, hay niños que cada vez que hay contaminación sufren mucho más con el problema de asma, entonces claro, son miedos que tienen los niños de volver a pasar lo mismo”.
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Manuel, recuerda que el episodio de contaminación de 2018 se asimila con lo ocurrido en la Escuela de La Greda, “Es un poco lo que pasó en 2011 cuando a los niños de La Greda les llega esta nube tóxica y lo que hace el Estado de Chile no es parar a Aes Gener, lo que hace  es tomar a esos niños y llevarlos kilómetros más allá del otro colegio, eso es lo que da rabia y claro que se vulnera los derechos a los niños”.
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«La calidad del aire no mejora mucho al igual que los equipos de medición»

“En relación al dióxido de azufre los datos indican claramente que hay una reducción en la concentración de ese gas en la atmósfera, en relación a la norma de 350 y en relación a como históricamente se comporta este gas en la atmósfera, eso es un hecho concreto”, señala el Encargado de la Calidad del Aire de la Municipalidad de Quintero, Jorge Osses.
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Sin embargo, la mayoría de los gases emitidos por el parque industrial no han bajado su concentración. A esto se suma que existen gases que deberían estar siendo medidos con mayor precisión y reglamentados dentro de una norma.

“Necesitamos equipos que nos permita identificar con nombre y apellido las moléculas que están ahí y la cantidad en la que está y eso no se ha hecho. Necesitamos hacer un trabajo técnicamente más sofisticado y lamentablemente es un proceso muy lento, se requiere mucho trabajo y es muy metódico, muchos recursos y eso no se está haciendo en este momento”, enfatiza Osses.

De esta forma, para tener una mejor precisión sobre que está respirando la gente se deben tener equipos nuevos y aptos para lo que se necesita. Sin embargo, los entes gubernamentales correspondientes teniendo una orden que emana desde la Corte Suprema no han cumplido esta medida.

A más de un año de la sentencia por parte de la Corte Suprema

El pasado 28 de mayo se cumplió un año desde que la Corte Suprema dictaminó 15 medidas para reparar el daño causado por el episodio de contaminación en Quintero-Puchuncaví del 2018.

Dentro del fallo se encuentran las empresas contaminantes de la zona de sacrificio (ENAP Refinerías, Enel Gen  eración Chile, Copec, Epoxa, GNL Quintero, Oxiquim, Gasmar, Codelco División Ventanas, Cementos Bío Bío, Puerto Ventanas, Aes Gener y Asfaltos Chilenos) a las cuales se les reprocha la generación de gases y compuestos químicos que habrían provocado la emergencia.

Asimismo, al Estado de Chile, el Ministerio del Medio Ambiente, Ministerio de Salud y el Presidente de la República, entre otros entre gubernamentales se les reprocha por el incumplimiento de sus deberes, por no adoptar las medidas de prevención necesarias y por no haber actuado de manera coordinada.

Dentro de la Fallo se establece que deberán efectuarse –a la brevedad-  estudios pertinentes para determinar la naturaleza y las características precisas de los gases, elementos o compuestos producidos por todas y cada una de las empresas. Además, una vez identificados y cuantificados los elementos nocivos para la salud y el medioambiente, la Autoridad de Salud deberá adoptar medidas pertinentes para resguardar la salud de la población afectada por la contaminación existente.

Por su parte, el la Corte dictaminó que la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI) deberá elaborar un Plan de Emergencia que permitan enfrentar situaciones de contaminación como las ocurridas los días 21 y 23 agosto y 4 de septiembre de 2018, entre otras medidas.

Sin embargo, según el Fallo no existen elementos de juicio para atribuir responsabilidad a las empresas nombradas puesto que no se pudo establecer con certeza cuáles eran los contaminantes y quienes fueron los que lo produjeron.

Desde las comunidades exigen el cierre de las cinco termoeléctricas a carbón que se encuentran en la zona, además de que se esclarezca quiénes son los culpables de haber provocado la emergencia ambiental en 2018 y que la violación al derecho humano a vivir en un medioambiente libre de contaminación termine.

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