Elecciones 2025: Jara y Kast, dos miradas opuestas de un mismo país

El penúltimo debate presidencial realizado por ARCHI no solo enfrentó a dos figuras políticas: contrapuso dos miradas de país. Mientras José Antonio Kast buscó reafirmar un relato de orden, expulsiones migratorias y defensa cerrada de su equipo, Jeannette Jara se instaló como la candidata que interpela, cuestiona y exige propuestas, intentando situar la conversación en el terreno de la justicia social y la responsabilidad democrática.

Por Catalina Palma

La instancia estuvo marcada por un clima de fricción permanente. Jara optó por una estrategia directa: poner en duda la claridad programática de Kast y tensionar su cercanía con asesores cuestionados. Su frase —“lo más peligroso para la ciudadanía es un candidato que no tiene claras sus definiciones”— fue una tesis que intentó instalar a lo largo del debate. Asimismo, con las interpelaciones al equipo económico del candidato de derecha haciendo referencia a los casos de colusión en los que se ha visto envuelto.

Kast, por su parte, respondió instalando la idea de que las críticas obedecen a “titulares” o juicios apresurados, blindando a su asesor económico Jorge Quiroz. Asimismo, no negó su visita a Miguel Krassnoff, ex militar del ejército y parte de la DINA, condenado a más de mil años por homicidios y secuestros realizados durante la dictadura militar.

Discusión migratoria

La discusión migratoria evidenció las diferencias más profundas. Kast insistió en una política de expulsiones como eje central de su propuesta, incluso llegó a plantear que los empleadores que contraten a migrantes irregulares deberían costear la expulsión: una idea que ha generado controversia no solo por el respeto a los derechos humanos, sino que también en términos administrativos y presupuestarios.

Jara, en contraste, propuso empadronamiento y regularización, apuntando a que el fenómeno migratorio no puede reducirse a un cálculo punitivo ni a un eslogan. Aquí se vio con claridad un choque entre las maneras de hacer política.

¿Falta de seriedad?

Uno de los momentos claves del debate fue cuando Kast comentó —casi en tono de ironía— que no le descontaban tiempo mientras daba una respuesta débil. Este gesto reforzó la percepción de un candidato confiado en su popularidad, capaz de utilizar la performance para sobreponerse a los puntos bajos de contenido.

Jara, en cambio, mantuvo un tono más rígido y argumentativo, lo que para algunos auditores puede sonar sólido y para otros, distante. Su insistencia en interpelar a Kast buscó provocar fisuras en su discurso. Un debate tan confrontacional no mueve grandes masas, pero sí refuerza convicciones.

Por un lado, Kast encarna el orden, aunque con propuestas que pueden tensionar derechos y viabilidad presupuestaria. Mientras por el otro, Jara representa la justicia social y la institucionalidad, aunque a veces con menor eficacia ante públicos más amplios.

País dividido

El debate ARCHI no redefinió la carrera, pero sí evidenció que la elección no es solo entre dos personas, sino entre dos diagnósticos sobre Chile; uno que ve en el desorden, la migración y la protesta social los principales riesgos, mientras otro sitúa como eje principal los problemas en la desigualdad, la concentración económica y la falta de derechos.

La segunda vuelta será menos un plebiscito de nombres y más un plebiscito de miradas sobre el futuro, donde lo simbólico —más que lo técnico— terminará inclinando la balanza.

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