Memoria combativa a través de un videojuego: “Dirty Wars: September 11”

Escrito por el diciembre 6, 2021

Radio JGM conversó con parte del equipo de Dirty Wars, videojuego chileno que aborda la clandestinidad en la dictadura. Descubriendo su posición sobre la responsabilidad para contar una parte de la historia nacional tan delicada y el camino para hacerlo. 

Jorge Olivares es sociólogo, además de creador y desarrollador del proyecto. Mientras, Manuel Varela es desarrollador y diseñador de videojuegos y fundador de “Sudaka Games” (equipo que busca desarrollar juegos oníricos, históricos y satíricos). Sudaka Games decidió este año unirse al proyecto de Dirty Wars, apoyando con desarrolladores y programadores. 

Banner del videojuego Dirty Wars: September 11

“Dirty Wars: September 11” es un juego que trata sobre la resistencia posterior al golpe de Estado al gobierno de Salvador Allende en 1973. Se compone de mecánicas de sigilo, acción y puzzles y el desarrollo transcurre de manera lineal. Se postuló como videojuego narrativo para presupuesto de preproducción en Fondart. 

Según su creador, este videojuego viene a marcar una alternativa a la tendencia de lo que son en la industria. En el sentido de que trata de una temática histórica latinoamericana, englobada en el marco de la Guerra Fría. Entonces, se diferencia de otros productos que se enfocan en la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría desde un punto de vista más eurocentrista. 

Dirty Wars y su rol en la actualidad nacional

¿Cómo sienten que un videojuego con esta temática se inserta en una sociedad como la chilena? ¿Creen que el público conectará de forma especial al ser un escenario relacionado con la historia nacional? 

– Manuel respondió: «Sí, bastante. Sobre todo porque el juego tiene calles y lugares de Santiago que son fáciles de distinguir y eso genera una fuerte conexión. Por otro lado, el juego genera un impacto al tratarse de un tema que es bastante negado por ciertos sectores, entonces ocurre una confrontación grande. Mientras personas que resultaron dañadas por la dictadura también conectan de otra manera».

– Por otro lado Jorge dijo: «Hay dos puntos que agregar. Al basarse en la resistencia a la dictadura, el juego ya toma una postura y esa postura puede ser apoyada o debatida. Desde ese punto el juego ya es calificado con una posición ideológica y eso trae detractores al proyecto, los ha traído constantemente. Por otro lado, al tratarse de cosas tan fundamentales en la historia de Chile, la dictadura y la constitución del 80, justamente en épocas actuales como la coyuntura del proceso eleccionario y la nueva constitución, toman más vigencia. De hecho el tema está mucho más latente hoy que cuando se presentó el proyecto al Fondart». 

Hablando de ese punto, ¿Cómo creen que el videojuego se posiciona con respecto a los procesos sociales que está viviendo Chile actualmente?, en el contexto posterior a la revuelta de 2019 y en medio de procesos eleccionarios polémicos. 

– Jorge expresó que «El tema tiene más vigencia porque de alguna u otra forma la correlación de fuerza a nivel país de las posturas políticas se ha ido agudizando tras el estallido social. Obedece a un largo proceso de cambios culturales y políticos que ha atravesado el país desde el retorno a la democracia. Entonces, en la coyuntura actual el videojuego si tiene obviamente una perspectiva acotada que es su propia continuidad, o sea, digamos que el proyecto se va a hacer si o si, con un Presidente de extrema derecha o no. Pero esas coyunturas influyen obviamente en lo que son temas de financiamiento, de publicidad o en temas de censura eventual que pueda sufrir el proyecto, ya sea pasiva o activa. Entonces, estamos en un punto bastante crítico en torno a contextos del desarrollo del videojuego por estos mismos temas».

– Manuel completó diciendo que al principio «igual nos puso nerviosos que pudiera haber un presidente fascista». Pero al mismo tiempo parte de la misión de Sudaka Games es concientizar y llevar más política a los videojuegos. Según lo que ve eso no existe o está muy reducido o está muy lejos de Latinoamérica. Entonces, desean tener juegos que tengan una posición clara y enfrenten posturas fascistas o explotadoras. 

Un nuevo formato de Memoria Combativa

Teniendo en cuenta que el concepto de memoria combativa está mucho más ligado a muestras culturales de otra naturaleza. ¿Creen que nos encontramos ante una nueva forma de memoria combativa? 

– En seguida Jorge replicó: «Totalmente». Y continúo narrando que, de hecho, uno de los impulsos que lo llevó a crear el proyecto fue justamente actualizar plataformas de memoria. «Yo tengo una visión un poco crítica respecto a algunas cosas de la izquierda en Chile. Encuentro que tienen una manera muy arcaica de tratar la memoria y eso está generando un vacío generacional, o sea los jóvenes no están conectando con la memoria del país, en este caso la dictadura. Se sabe en general lo que fue la dictadura pero en particular lo que trata Dirty Wars, que es la resistencia real, la clandestinidad, son cosas que no se saben bien. Nadie ha querido incursionar en fórmulas nuevas, si no que se sigue recurriendo al tema presencial o asambleísta, descuidando el buscar  nuevas formas de masificación de la memoria».

– Por otro lado, Manuel destacó que el hecho de que sea un videojuego le da un valor más grande al formato, porque conecta con unas generaciones, como dice Jorge, pero además tiene el valor de que te coloca a ti dentro de la situación. Lo que se diferencia de, por ejemplo, ver una película. En un videojuego, que es algo interactivo y que busca de una u otra forma ser lúdico, te está poniendo dentro de esa situación y te está haciendo a ti pensar como si estuvieras ahí, teniendo que tomar decisiones en base a lo que está pasando.

Expresan que hay una laguna generacional de medios. El formato genera cierto anticuerpo, porque la gente que no está conectada con el mundo de los videojuegos (en general personas mayores), cuando se les presenta el proyecto tienden a pensar que es una especie de “joda” o una parodia. Según Jorge, «por el hecho de ser algo lúdico, un juego, ya se toma como que fuera incluso una falta de respeto a la memoria cuando en realidad el sentido primigenio de esto es todo lo contrario».  

El juego está ambientado en una situación o contexto muy delicado, ¿De qué forma sienten que el juego pone énfasis o invita a la reflexión en temas como las violaciones a los derechos humanos? Es decir, ¿qué tratamientos les dan a las aristas más delicadas del periodo dictatorial? 

– Manuel se refirió a la ambigüedad del tema. «Varias de esas cosas se muestran crudamente en el juego tal cual como eran. Claro, es complicado mostrar cosas así, ya que pueden generar un impacto. Pero al mismo tiempo también queríamos mostrar las cosas que pasaban».

– Jorge manifestó que ha existido un debate interno en el equipo, y también personal, respecto al tema de qué cosas mostrar y qué no. Porque, si bien podemos decir que hay juegos de la Segunda Guerra Mundial o cosas así, estos tratan sobre conflictos que han tenido cierta medida de justicia y reparación.

«En el caso de Chile, todavía hay demasiadas cosas abiertas, incluso cosas que no se saben o que están archivadas en informes secretos del Estado, entonces es complicado el tema sobre qué mostrar y qué no cuando todavía quedan víctimas vivas, además de hijos y nietos, ya que evidentemente el daño dictatorial fue un daño intergeneracional». 

Sin embargo, en conjunto llegaron a una conclusión. Si bien se ha hecho complicado decidirlo, (en el contexto del tacto que hay que tener con ello), no tiene sentido omitirlo, «o sea es algo que de todas formas hay que mostrar en su crudeza». 

Para Jorge, existe una línea delgada que hay que respetar. Esta, es la línea entre el morbo y la omisión. Ya que, seguramente hay mucha gente a la que le llama la atención (el juego) un poco por eso. Porque quizá van a ver situaciones escabrosas o morbosas, las cuales van a estar porque son parte de la historia del país. «Eso puede ser algo que llame la atención, pero en el fondo no queremos hacer un videojuego de explotación, o sea que abuse del tema grotesco o morboso de la violencia del Estado contra un pueblo, sino que más bien queremos mostrarlo en su justa medida, pero no omitirlo o censurarlo porque eso sería mutilar la historia».

Convocatorias para el futuro del videojuego

El juego tendrá un testeo público en Santiago, el 11 de diciembre. Si deseas inscribirte para este evento, puedes hacerlo mediante este formulario. Si no alcanzas a participar o no eres de la Región Metropolitana, te recomendamos que estés atento a las actualizaciones mediante sus redes sociales.

Luego del testeo donde se presentará por primera vez el demo, en las semanas posteriores se publicará el mismo demo testeado y finalizado en la página oficial del juego en Steam. La meta final del equipo es tener el juego completamente terminado, ojalá, antes del aniversario de los 50 años del golpe militar, que sería el 11 de septiembre del 2023.

Sin duda, vale la pena quedarse pendiente de este innovador proyecto, que plantea una nueva forma de archivo de memoria para conectar con nuevos públicos.

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