“El Gobierno ha asumido una postura abiertamente genocida”: Brasil, el epicentro de la pandemia

Escrito por el mayo 31, 2020

Mientras el presidente Jair Bolsonaro continúa sin dar una respuesta satisfactoria a la crisis sanitaria, un video en que reconoce que trató de intervenir la policía por intereses personales lo ha llevado a los niveles más bajos de aprobación. La socióloga y activista brasilera Ana Patricia Sampaio, en entrevista con la JGM, afirmó: “Estamos viviendo la mayor crisis política desde el establecimiento de la dictadura militar”.

Familias recibiendo alimentos en Brasil. Foto: Paulo H. Carvalho/Agência Brasília

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el miércoles pasado que Latinoamérica se transformó en el epicentro de la pandemia de coronavirus y manifestó su particular preocupación por los casos de Perú, Chile y Brasil. Este último figura como el segundo país con más contagios, tras Estado Unidos, y el quinto en cantidad de fallecidos, según registros oficiales.

A pesar de la situación crítica que se vive en este país, el presidente, Jair Bolsonaro, le ha bajado el perfil a la pandemia y ha negado su peligrosidad, lo que generó que hace dos semanas renunciara su ministro de Salud, Nelson Teich, a menos de un mes de haber asumido su cargo tras la salida de su predecesor, Luis Henrique Mandetta. Hoy un militar sin experiencia en salud dirige la cartera.

Por otro lado, hace una semana el mundo político y social se remeció con la publicación por parte del Poder Judicial de Brasil de un video en que Bolsonaro, en una reunión con su gabinete, afirmó que intentó intervenir en la policía porque no estaba de acuerdo con la forma en que se estaba desarrollando la investigación de sus hijos Flavio y Carlos, quienes están siendo investigados por malversación de fondos públicos y por la elaboración de noticias falsas para amenazar a autoridades, respectivamente.

“Intenté cambiar a gente de nuestra seguridad en Rio de Janeiro, oficialmente, ¡y no lo conseguí! ¡Eso se acabó!”, afirmó el presidente. Además, en el registro dice «qué el pueblo se arme» porque es «muy fácil instaurar un dictadura en Brasil». Dos días después de estas declaraciones renunció su ministro de Justicia y figura clave en su ascenso al poder, Sergio Moro.

Bolsonaro: ¿Posible destitución?

Radio JGM conversó sobre las múltiples crisis que atraviesa Brasil con la socióloga brasilera, Ana Patricia Sampaio, quien es secretaria ejecutiva de la Plataforma Mercosur Social y Solidario (PMSS).

¿Es probable que se concrete un impeachment contra Bolsonaro?

— El impeachment parece poco probable ya que el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, retiene las solicitudes que ya son más de treinta. La última se entregó el 21 de mayo después del escándalo de la divulgación de la reunión ministerial.

¿Y si se aceptara una de estas solicitudes?

— Si se acepta la oposición no tiene mayoría para votar por el impedimiento. Para que esto sea viable la izquierda tiene que contar con sectores de la burguesía. La lucha actual está a través de la constitución de una salida a través de la vía institucional, pero esto está condicionado a la constitución de un gran frente que por ahora no es posible por la gran fragmentación de la izquierda en el país. Y la situación de impedimento físico impuesta por la crisis sanitaria contribuye a este escenario de fragmentación, pero la gravedad de esta situación ha llevado a los partidos de izquierda a buscar el diálogo para enfrentar una ruptura institucional que parece cada vez más evidente.

Bolsonaro tras la renunica de Sergio Moro. Foto: Alan Santos/ Presidencia de Brasil

¿Qué consecuencias políticas podría tener una destitución de Bolsonaro?

— Podríamos tener el fortalecimiento de la oposición, pero tendríamos la ocupación de la presidencia por un general, por lo que el panorama político cambiaría poco ya que el vicepresidente también tiene una postura antidemocrática y autoritaria. Con él en el poder se acentuaría la rigidez autoritaria con la profundización de la pérdida de derechos y la fragmentación institucional con la imposición de una agenda neoliberal. Pero si ocurre la destitución habrá una mayor inestabilidad en el marco político, lo que ciertamente conducirá a la movilización de las fuerzas populares. Así que esperamos que sea posible revertir la situación, pero no sin una dura represión por parte de las fuerzas estatales.

CRISIS INSTITUCIONAL Y CRISIS SANITARIA

¿Qué diferencias hay respecto a la crisis que se vivió cuando se destituyó a Dilma?

— La destitución de Dilma fue un golpe parlamentario que fue ampliamente validado que ahora avanza hacia un régimen militar. Ahí tenemos la quiebra de lo que llamamos La Nova República, que surge con el fin del régimen militar y la nueva constitución de 1988. Entonces diría que la crisis que llevó a la destitución de Dilma es la misma que hoy, solo que más acentuada.

¿Está viviendo Brasil la mayor inestabilidad política desde la dictadura?

— Hoy, ciertamente, estamos viviendo la mayor crisis política desde el establecimiento de la dictadura militar del 64. Entonces la situación actual agrega una dobla crisis: es orgánica, desde un punto de vista político de romper con el marco institucional establecido con la constitución del 88; y es estructural, desde un punto de vista económico, social y sanitario.

Funcionario sanitizando locales comerciales en Brasilia. Foto: Lúcio Bernardo Jr. / Agência Brasília

¿Qué rol está cumpliendo el Gobierno Federal?

— Esta crisis todavía se está resolviendo con una nueva renegociación autoritaria que sin embargo está en gestación y no está completamente resuelta desde el punto de vista institucional. El presidente está ahí forzando el rompimiento. Existe el avance ideológico que podríamos llamar como totalitarismo neoliberal fascista cuyo centro se enfoca en actitudes conservadoras, homofóbicas, racistas, misóginas que favorecen el discurso fascista y que persiguen aun más a la izquierda y las concepciones democrático-populares.

ORGANIZACIONES SOCIALES ANTE LA CRISIS

¿Cómo se están organizando ante esta crisis las ONGs en un contexto de crisis sanitaria que dificulta las manifestaciones?

— Existe una movilización muy fuerte en las favelas y las periferias del país a partir de la organización de las personas y ONGs para apoyar a las familias frente a la pandemia y frente a la inmovilización de los gobiernos. Hay mucha solidaridad y reparto. Varias organizaciones han creado fondos de apoyo para crear alimentos y equipos de protección, pero la enfermedad avanza hacia el interior del país de manera abrumadora causando el colapso del sistema de salud.

¿El gobierno sigue sin reaccionar?

— Hoy el mayor obstáculo es el propio gobierno federal que debido a su postura negacionista (ante el Covid-19) ha descuidado combatir la propagación de la contaminación de la Covid en la población. Ha sido reacio a proporcionar ayuda financiero a las personas que han perdido sus fuentes de ingreso y asumieron una postura abiertamente genocida, ya que declaran que las personas pobres deben volver a trabajar para sobrevivir. Hoy somos el epicentro de la pandemia en el mundo porque el gobierno de Bolsonaro se niega a salvar la vida de su gente, que en su mayoría es pobre y negra.

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