Editorial Hincha Pelotas: Zorras, Madres y Monjas… naturalizando el sexismo

Escrito por el 29 Agosto 2017

por Nicole Acuña
Equipo Hincha Pelotas

Las palabras, en sí mismas, están evidentemente vacías de significado. Basta pensar en la primera vez que un niño, aprendiendo a hablar, dice nuestro nombre de una manera entendible para generar un cambio en el panorama. Que se siente? Alegría y felicidad. Que una persona pequeña que está conociendo el mundo, diga tu nombre significa que te reconoce y que ya existes para él. Al nombrarte, ya formas parte de su universo. Para él o ella, ya eres real. En efecto, el lenguaje construye realidad.

 

Si llevamos este ejemplo a la cancha, podremos constatar a estas alturas del partido, que el fútbol, un deporte en sus inicios masculino, está plagado de términos que hoy consideramos sexistas y que generan una visión de mundo por lo menos reprochable en nuestra sociedad actual.

 

Para quienes no están al tanto de esta situación, vamos a lo básico: Los clubes de fútbol más populares de nuestro país se denominan a sí mismos como El Popular, El León, El Capo de Provincia, Los Zorros del Desierto, Los Cruzados, entre otros. Todos apodos que, tal como se lee y se escucha, son masculinos. Sin embargo, cuando se trata de insultar al rival aparecen las zorras, para Colo-Colo, las madres para la Universidad de Chile y las monjas para aquellos identificados con el club Universidad Católica.

 

Son principalmente los hinchas quienes utilizan en masa al género femenino para despreciar a su adversario. Las zorras, aludiendo a prostitutas. Las monjas, denostando la identidad religiosa de la Universidad Católica, y las madres, en menosprecio hacia uno de los roles más típicos de la mujer. Y es que no son palabras utilizadas para burlar al rival, sino que responden al reflejo de años de cultura popular machista instaurada por todos y cada uno de nosotros.

 

Claro, amigo. Que me digas “zorra” por ser hincha de Colo-Colo no me va a poner a llorar en posición fetal durante una semana porque me sentí ofendida, sin embargo creo que si avalamos esto entre nuestros pares, que si los niños que van al estadio todos los fines de semana internalizan que lo femenino es utilizado como posición de inferioridad, entonces vamos a estar cada vez mas lejos de avanzar como sociedad.

 

Es urgente y muy necesario un cambio cultural en nuestra sociedad. Hay muchos actores sociales trabajando en eso pero el fútbol, pasión de multitudes, todavía está al debe.
 
El primer paso lo acaba de dar la Garra Blanca, la barra brava de Colo-Colo con su campaña #NoMasMuletillas, la que busca erradicar garabatos y frases despectivas contra el género femenino. Entendieron hoy, en el año 2017, que 35 mil personas cantando “para salir campeones, chupemos los pezones” era una falta de respeto para todas las mujeres hinchas del mismo equipo al que ellos aman. Entendieron que cantar a viva voz “culear al chuncho hueco” implica avalar conductas discriminatorias. Conductas que, demás está decir, son absolutamente reprochables.

 

A pesar de que esta campaña organizada tuvo buena acogida en la barra colocolina, la prensa no ha reconocido este enorme paso en la tarea de eliminar el lenguaje sexista del futbol. Y es que ellos son cómplices. Porque cuando un equipo se impone por más de tres goles de diferencia al otro, aparece la “violación” como analogía. Y es quien mete más goles el que viola al rival. Y es entonces quien viola el que queda como ganador. Y nuevamente, casi por inercia, avalamos culturalmente un delito.

 

En serio quieren que los niños de nuestro país crezcan entendiendo que se puede naturalizar la violación según el contexto? En serio quieren que en nuestro país se denigre al género femenino según el contexto?

 

Un discurso y lenguaje sexista trae consecuencias que hasta ahora, significan una sociedad derechamente machista. Lo quieran o no, influye directamente en el pensamiento y comportamiento de todos. Naturalizar lenguajes violentos bajo ningún punto de vista es algo positivo o neutral, sino todo lo contrario, aumenta el sentimiento de supremacía del género masculino y sigue posicionando a la mujer como signo de debilidad.

 

Es nuestra tarea y desafío establecer nuevas formas de relacionarnos que nos permitan terminar de raíz con todo aquello que afecte directamente la igualdad de género.
Es nuestra tarea como comunicadores difundir grandes campañas como la Garra Blanca, invitar a los diferentes clubes a tomar acción en sus barras, y repudiar a aquellos medios de prensa que reproducen lenguajes sexistas.

 

No estamos exagerando. El deporte no tiene por qué ser una excepción. Los verdaderos hinchas del fútbol tenemos por tarea superar las pobres herencias que hoy nos mantienen repitiendo sin pensar discursos machistas, racistas, homofóbicos y, sobre todo, hegemónicos.

 

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