Del estallido a la crisis del hambre

Escrito por el julio 1, 2020

«Los movimientos hacemos frente a un Estado imposibilitado de funcionar para las mayorías»

Por Doris Gonzalez Lemunao*

Si existe algo en lo que podemos estar de acuerdo, es que este movimiento que se ha levantado desde el 18 de octubre del 2019, es algo único en la historia de nuestro país. Es único en su fondo y forma, el estallido social que se ha producido es –se ha dicho–  un fenómeno que nadie vio venir. Frente a estas dos premisas es que, intentare analizar y plantear preguntas sobre este periodo que, pandemia de por medio, nos mantiene convulsionados a todas y todos.

Este estallido social nace con una radicalidad que asombra y deja perplejos a muchos, incluso al mundo más político. Las frases: “cabros, esto no prendió” y “estamos en guerra” muestran lo destemplados y desconectados que están de la gente quienes lideran las instituciones. ¿Sin la radicalidad en la forma y fondo del movimiento de protesta habría sido posible que esta élite se abrirá a un cambio constitucional?

A pesar de dicha radicalidad, el movimiento de protestas tiene una constitución bastante inorgánica todavía, a diferencia del 2011 cuando fue el movimiento estudiantil quien congregó, ordenó y condujo.

Doris González

Hoy su composición tiene a los sectores de trabajadores y populares en la calle asumiendo un rol protagónico, a aquellas y aquellos que han estado invisibilizados en los últimos tiempos y quienes fueron excluidos absolutamente del “pacto social” anterior, de fines de los años 80. Sectores sociales que sufrieron la exclusión política y despolitización bajo los gobiernos de la Concertación que dieron continuidad al modelo económico instalado por la dictadura.

En este momento donde el clamor es la participación, la forma en que el Estado neoliberal ha mantenido a la sociedad al margen de las decisiones políticas fundamentales ya no puede seguir, ya mostró su fracaso. Aquellas y aquellos a quienes más precarizó y excluyó, hoy salieron en masa a manifestarse exigiendo cambios.

Pero, debemos recordar que, la manifestación no es algo tan novedoso, durante los distintos gobiernos de la Concertación y la Derecha los distintos movimientos sociales estuvimos en la calle, por las mismas demandas que hoy la sociedad pone en la agenda pública. Llama la atención que hoy muchos señores de la elite política dicen compartir estas demandas y querer representarlas. Es ahí donde tenemos desconfianza y diferencia.

¿Es posible ser el problema y la solución?

¿Cómo en 30 años no se pudo más? ¿Cómo en 30 años los cambios necesarios en pensiones, salud, transporte, vivienda y ciudad no se pudieron implementar? Hoy cuando se observa que algunos sectores políticos se abren a realizar cambios, debemos abordar esta situación con la importancia y seriedad que merece, debe primar en esta discusión abierta el interés del pueblo.

Es en este escenario, de discusiones y posibles “acuerdos nacionales”, que los movimientos sociales nos mantenemos movilizados y en estado permanente de reflexión política, porque queremos ser parte de la solución y no del problema.

¿Cómo hacemos esto? Primero, desde el dialogo que debemos tener las diferentes organizaciones del mundo social, para empujar desde la calle y la institucionalidad al Ejecutivo a abordar la situación nacional de una manera adecuada para generar certezas económicas a nuestra gente que sufre agudamente la crisis. Por tanto, no podemos quedarnos al margen de las decisiones políticas que se toman, es necesario estar ahí en la disputa del qué y cómo se resuelve esta situación histórica, poniendo en el centro de las decisiones las demandas que levanta el pueblo. Es más necesario que nunca que los movimientos sociales estemos poniendo el cuerpo y la voz, en calle y en la mesa, con las propuestas de cara al cambio constitucional y político general.

La participación del proceso constituyente debe ser vinculante para ser genuino. Las voces que clamamos por cambios debemos hacernos escuchar, no debemos permitir que se siga replicando lo que tanto escozor nos ha causado como pueblo, que las decisiones se tomen en la cocina de alguien o unos pocos. Es momento de abrir la toma de decisiones a la gente, de ensanchar la democracia. El plebiscito de octubre es una buena oportunidad para esto, debe ser un ejercicio de participación y profundización democrática de cara a la gente y los cambios que el país necesita con urgencia.

¿Cuál es nuestra labor?

Los movimientos sociales tenemos una responsabilidad, una labor en este escenario y momento histórico, debemos abocarnos a seguir construyendo organización popular a partir de las necesidades más sentidas y urgentes de la gente, que se transforme en una red que permita dar sustento a un nuevo proyecto político que sea capaz de dar solución a los graves problemas sociales desatados por las crisis.

Existe una apertura, una posibilidad de cambiar la Constitución del dictador. Pero esta apertura debemos profundizarla y mejorarla sustantivamente, en especial en aquello que norma el cómo se elegirán las y los asambleístas y la forma en que votarán (sistema de quorum).

Es ahí uno de los principales problemas, el “acuerdo” no fue bien visto por las organizaciones sociales, aunque la mayoría habla de cambio constitucional y debiera ser a través de la asamblea constituyente, pero se necesita que tenga la participación y legitimidad necesaria. No podemos olvidar que una de las razones de este estallido social es la desconfianza en la institucionalidad y cómo se ignora al pueblo en la toma de decisiones fundamentales. La esperanza de justicia social, es lo que nos mantiene en la calle, pero todavía es necesario el avance de la agenda social corta, que dé respuesta con la gente, no será posible avanzar sin además el reconocimiento de las violaciones a los Derechos Humanos que se han realizado y aun el ejecutivo y en particular el presidente no da muestra de una condena efectiva, solo palabras en sus anuncios. Mientras esas sigan siendo las fórmulas en que la élite política busca frenar la movilización social, en los territorios seguimos organizándonos, para salir de la emergencia sanitaria, retomando la ofensiva para seguir avanzando en un poder constituyente que se levanta desde los barrios y poblaciones, que es el espacio que le ha dado sustento a las grandes movilizaciones que permitieron el levantamiento del pueblo contra las injusticias, robos y saqueos que se han cometido desde aquella élite que solo busca una mayor desafección de la gente con la política.

Necesitamos seguir articuladas y articulados, movilizadas y movilizados, para hacer frente a lo que aún no ha sido oído.

Por otra parte, la pandemia del Covid 19 se encentra descontrolada. Esta ha gatillado una crisis económica que ha hecho volver el hambre a amplios sectores populares.

Crédito Imagen: Ukamau

¿Cómo enfrentar la crisis sanitaria?

La crisis sanitaria está generando el colapso del sistema de salud. Es un problema de orden sanitario, económico y social (hambre), que golpea a los más vulnerados en nuestro país. ¿Cómo le hacemos frente a esa situación con un gobierno que actúa de manera soberbia donde hay miles de personas en este país que hoy no tienen la capacidad de subsistir económicamente, en un escenario de movilidad reducida, de cuarentenas y toques de queda? ¿Cómo le hacemos con la pérdida de su fuente laboral y marginación de millones de personas del mundo laboral, con una ley creada de protección al empleo, que en los hechos es al empleador?

Ahora nos queda profundizar la capacidad de las organizaciones, en los territorios que hoy nos levantamos contra el hambre. Una crisis que no se detendrá con la entrega de algunos miles de cajas de mercadería. Ahora se debe apuntar a medidas que vayan en lo urgente y sirvan para la protección ante el Covid-19, pero también al virus de la pobreza y el hambre que puede agudizar aún más con la epidemia.

Urge que la institucionalidad escuche a las organizaciones y movimientos si tienen la voluntad real de superar este complejo escenario para todas y todos quienes habitamos este territorio, no se podrá superar las crisis con acuerdos de espaldas a la gente, por parte de la élite política que tan cuestionada está en nuestro país. Desde los territorios nos seguimos organizando y dando frente a una situación que un Estado imposibilitado de buscar alternativas para las mayorías, por una constitución instalada por la dictadura y un gobierno sin la voluntad para esto, razones suficientes para buscar maneras autogestivas que permitan palear la difícil y compleja situación que cada día se agudiza más y más.

*Dirigenta del Movimiento de Pobladores y Pobladoras Ukamau / Plataforma Democraticemos la Ciudad

Junio 2020

(Columna publicada en Le Monde Diplomatique Edición Chilena, Junio 2020) 

Comentarios

Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Canción actual

Title

Artist