Complejos eólicos: la energía “verde” que invade Chile
Hasta 2024, en el país existían un total de proyectos eólicos avaluados en casi 50 mil millones de dólares. Sin embargo, diversas comunidades luchan día a día para evitar instalaciones de campos eólicos en sus territorios. Esto debido al impacto ambiental y disminución de la calidad de vida que generan. En esta nota revisamos cómo los complejos eólicos impactan al medioambiente y comunidades aledañas.
Por Claudia Soto Bravo
El 12 de junio, en la comuna de Los Ángeles, Concepción, una de las torres eólicas pertenecientes a la empresa ENEL comenzó a incendiarse en medio de un temporal. Según vecinos del Fundo Buenos Aires, territorio cercano al complejo, el fuego empezó después de una explosión en las aspas del aerogenerador.
Esta situación trajo nuevamente a colación la problemática de los campos eólicos en Chile, los cuales no cuentan con una regulación propia en la legislación. En 2022 se presentó un proyecto de ley que busca regular las instalaciones de mega campos eólicos. Según la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), hasta 2024 existían 62 centrales eólicas conectadas al Sistema Eléctrico Nacional, las que suman sobre 1.400 torres aerogeneradoras.

Impacto en medioambiente y comunidades
Entre los ámbitos que preocupan a organizaciones ambientales y comunidades aledañas a los mega campos eólicos son: la contaminación acústica, los problemas que puede traer a la salud de las comunidades, la erosión y sequía de los suelos, la disminución de la agricultura, muerte de aves y murciélagos, cambios en el ecosistema de flora y fauna, entre otros.

Así lo explica también Vilma Mellado, coordinadora de la Sociedad Medioambiental Bío Bío y parte de la comunidad El Ciruelo Sur, territorio cercano al campo eólico del reciente incendio: “Nos hemos visto invadidos, saturados con estos complejos eólicos porque han transformado nuestras tierras, han alterado el uso del agua. Nosotros en las zonas rurales no tenemos agua potable y nos alimentamos de las napas de agua. Y para instalar una máquina aerogeneradora están por meses drenando las napas de agua, porque no pueden estar en contacto con el agua. Los ecosistemas se alteran por completo en la calidad de vida. Son muchas cosas las que afectan”, dijo.
Luchas compartidas
Actualmente diversas comunidades a lo largo del país se encuentran luchando en contra de la construcción de campos eólicos en sus territorios. Esto debido a que los complejos eólicos impactan al medioambiente y comunidades. Según el estudio BNamericas, a 2024 había un total de proyectos eólicos avaluados en casi 50 mil millones de dólares.
Un ejemplo son los habitantes de las comunas de Frutillar y Llanquihue, Región de Los Lagos, que se manifestaron en contra de varios proyectos que buscan instalar un total de 49 torres aerogeneradores en sectores rurales de las comunas. Los motivos del rechazo son el impacto ambiental y turístico. Son cuatro proyectos eólicos en revisión por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA): dos están en evaluación, uno en etapa de participación ciudadana y otro en fase de calificación.
Por otro lado en Chiloé, la Fundación Senda Darwin advirtió sobre el grave riesgo que representa el proyecto “Parque Eólico Coloane”, en etapa de evaluación por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), para la continuidad de sus investigaciones científicas a largo plazo, la estabilidad hídrica del río Huicha y la conservación de uno de los pocos remanentes de bosque nativo antiguo del norte de la Isla Grande de Chiloé.
Ley sobre complejos eólicos
El proyecto de ley que busca regular la construcción de complejos eólicos comenzó su discusión en la Comisión de Medio Ambiente. La propuesta modificaría la ley 19.300, dando normas específicas para la construcción de complejos eólicos. Vilma Mellado, quien fue parte de todo el proceso de los proyectos de ley, explicó en qué etapa de la discusión se encuentran: “Se fusionaron dos proyectos de ley en los cuales hemos aportado y trabajado como comunidad y como organización desde nuestra experiencia, y esto está en la recta final. Hasta el 20 de junio los diputados tienen la posibilidad de hacer observaciones sustitutivas al proyecto”, expresó.

La iniciativa introduce regulaciones que contemplan distancias mínimas entre aerogeneradores y zonas residenciales, límites de emisiones de ruido y medidas para mitigar el efecto de parpadeo de sombra, generado por los molinos. También propone un fortalecimiento de las evaluaciones de impacto ambiental.
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