Claudio Salinas, académico: “El gobierno tiene que dejar de oxigenar a una derecha desdibujada”

Escrito por el mayo 9, 2022

A casi dos meses de asumir la jefatura de Estado, el gobierno de Gabriel Boric impulsa una agenda que busca enfrentar el descontento ciudadano post 18 de octubre y crisis sanitaria, y enmendar el daño institucional. En el camino, las jornadas de movilización y las críticas hacia el desempeño del gabinete ministerial, han sido constantes. En conversación con Radio JGM, el académico del Instituto de la Comunicación e Imagen y magíster en Comunicación Política, Claudio Salinas, reflexiona sobre esta primera fase de la nueva administración.

Por Eric Monrroy Correa

“Nuestro gobierno va a ser difícil, recibimos una sociedad profundamente fraccionada. Obviamente esa angustia va afectar a la aprobación, pero yo voy a ser un presidente que va a estar frente al timón”, declaró el presidente Gabriel Boric en su primera visita a la región de Magallanes como Jefe de Estado el pasado 4 de abril. A más de un mes de su arribo a La Moneda, el Mandatario insistió en una advertencia que viene desde su condición como Presidente Electo, que es “no idealizar a nadie”.

Claudio Salinas

Claudio Salinas, Académico ICEI, Magíster Comunicación Política

El académico del Instituto de la Comunicación de Imagen de la Universidad de Chile y magíster en Comunicación Política Claudio Salinas conversó con Radio JGM sobre los gestos y señales que ha dado la nueva administración en los inicios de su mandato.

En el diálogo, repasó la figura de la ministra del Interior Izkia Siches tras las críticas que ha recibido producto de sus errores comunicacionales, la relación del gobierno con el Wallmapu y la agenda legislativa y de seguridad que el gobierno impulsó en este primer mes de trabajo.

Excesos de confianza

  • Considerando el episodio con la CAM y el error sobre el retorno de inmigrantes previamente expulsados, ¿Cómo ve la figura de la ministra Izkia Siches? ¿Se ha visto debilitada o las críticas van en línea con la carga mediática que sufre su cartera?

La figura de Izkia Siches está absolutamente debilitada, porque una cosa es lo mediático y otra es la percepción de la gente en la calle, que la ve como una autoridad en declive. Ahora, esto se da por varios elementos. Primero, porque de antemano uno no la identifica en la cartera en la que está, sino que en el Ministerio de Salud por su rol en la pandemia. Aquello hizo que entrara con la mirada muy atenta tanto de la derecha como de la opinión pública y los miembros de la coalición.

En una segunda dimensión, hay una serie de actuaciones poco afortunadas que se han transformado en una suma de errores. Uno podría interpretar que hay una falta de oficio. Ir a Temuco, en una zona de territorio mapuche compleja, fue una apuesta que salió mal, que no significa que el gobierno no deba conversar con todos los actores. Sin embargo, hubo poca ponderación de las condiciones objetivas en las que está el sector. Luego pasó el episodio de los migrantes en el Congreso y, finalmente, el desconocimiento del saqueo en un supermercado de Talagante. Todo esto configura un panorama que la debilita.

  • ¿Esto hace que se vea desplazada por otras figuras dentro del gabinete?

Si ves cómo Siches se ubica al lado de Boric o la vocera Camila Vallejo, pareciera que va perdiendo terreno. El ministro del Interior siempre ha sido importante en cualquier gabinete, incluso en gobiernos debilitados como el segundo periodo de Michelle Bachelet. Entonces, que Vallejo a ratos se posicione con mayor protagonismo, como una especie de mediadora, efectivamente desplaza a la ministra.

Hay analistas que perciben al gobierno de Boric como un exceso de buenismo e ingenuidad, pero en el caso particular de Siches existe una autopercepción mayor que la realidad. De alguna manera, hay un exceso de confianza que dicta que todo lo que haga ella está bien. Y por otro lado, también existe un trabajo exacerbado en redes sociales que no es malo, pero que en términos de transformación a nivel país no rinde, porque no todos sus electores tienen redes sociales, y necesitan ver a su figura con fortaleza.

  • ¿Haría falta, entonces, que Siches afiance un piso político? Entendiendo que los partidos son los que sostienen también a las y los ministros que son militantes.

Tengo la impresión que Siches es una figura condenada a la irrelevancia. Para eso tendrían que ocurrir una serie de acciones que legitimen su oficio, porque hasta el momento el subsecretario del Interior Manuel Monsalve es quien pareciera ser la figura del oficio en la cartera. Falta amarrar el salir de situaciones sin relucir que existe un desconocimiento del tema.

La campaña y el ejercicio

  • En campaña, el presidente afirmó que los pitutos y el nepotismo se acabarían. Sin embargo, hace algunas semanas se confirmó a la hermana de la diputada Claudia Mix como Seremi en Valparaíso y el hermano del ministro Grau fue contratado en la cartera de Desarrollo Social. ¿Es una contradicción entre discurso y acción, o va más allá? ¿Pone el gobierno en riesgo su capital político con esta clase de decisiones?

Hay que verlo desde varios flancos. Probablemente este tipo de familia extendida que está en el Estado, no es igual a y ha sido mucho más fuerte en la derecha, que nos tenía acostumbrados a verdaderos consejos de curso dentro del aparato estatal. Sin embargo, uno ve las nominaciones y se da cuenta que persisten lógicas clientelares y de nepotismo. Aunque ojo, no hay que ser ingenuos, la reproducción de estos cuadros funciona así.

Ahora, cuando tú instalas un principio ético que las personas que deben entrar a los puestos tienen que ser las más capacitadas desde una perspectiva del mérito, en línea con la promesa de no al nepotismo, que ocurra esto es un contrasentido.

  • ¿Tiene que ver la reproducción de estos fenómenos con que Apruebo Dignidad sea una coalición nueva y que necesita asegurar puestos de confianza?

No lo creo. Este tipo de coaliciones que evocan a otro tipo de élites, por ejemplo a intelectuales de universidades públicas, sí tienen a otras personas a quienes llamar. La pregunta es por qué no se nombran, y ahí es donde entra a jugar que Apruebo Dignidad es una coalición corta, y que por lo tanto necesitan encontrar aliados políticos partidarios. Entonces, tiene que ver más con que así se reproduce el poder entendiendo la necesidad de tener gente “leal”, llegando a configurar prácticas nepotistas y ampliándose a parte de la ex Concertación.

  • Con respecto a esa coalición ampliada que se ha generado, ¿cómo evalúa la comunicación dentro de ese espacio? ¿El gobierno de Boric ha sido capaz de homogeneizar esas fuerzas? Teniendo en cuenta que han habido escapadas como el quinto retiro y también fuego amigo.

Hay que leerlo de otra manera. Boric tiene las condiciones históricas y políticas más complejas de los últimos 30 años, por lo tanto hay que ponderar y situar su accionar. Así, yo no me jugaría el evaluar si ha tenido la capacidad o no, porque ese no es el asunto. Lo que me preocupa, más bien, es que pueda establecer reglas del juego mejores y armar un sendero claro para aplicar reformas contracíclicas que no profundicen el modelo.

Desde la perspectiva cosista o mediática, tampoco uno podría decir que lo ha hecho mal, pues ha logrado estabilizar cierto estilo. Tiene problemas sectoriales en áreas importantes, como en Interior, pero son errores que se pueden revertir.

  • Aterrizando nuevamente a lo mediático, Boric fue cuestionado por increpar a un periodista ante una pregunta por su test de drogas en campaña. Esta semana, también estuvo sujeto a críticas por un episodio frente a una reportera de La Tercera. ¿Qué nos dicen estos episodios del presidente (o de la prensa)?

Pienso que se exagera, sin embargo, dice que existe una falta de ponderación, control y oficio frente a ese tipo de situaciones. Las risas del conglomerado estuvieron fuera de tiesto. De repente puede interpretarse que son un grupo de niñitos cuicos riéndose de una pregunta tonta. Siento que de alguna manera viven ensimismados en redes sociales y deben entender que el mundo también funciona de otras maneras. Entonces, hay que dejar de comprarse problemas gratis y poner sus esfuerzos en vincularse con las audiencias, cosa que no se logra mofándose.

  • Hay quienes justificaron dicho evento argumentando que, según su visión, La Tercera permanentemente se ha posicionado de manera sensacionalista frente al gobierno…

Es lo esperable, tenemos un sistema hegemónico que va a darle duro a todos los errores que cometa el contrario. Mi problema es que esos eventos desafortunados alimentan a una derecha que ya está en el suelo, y la revitalizan para prestarle unidad. Si yo fuera asesor comunicacional del gobierno, diría que hay que dejar de oxigenar a una derecha que está desdibujada. Sobre eso, me hago cargo de las palabras de Sebastián Sichel en Radio ADN, donde dice que pareciera que la oposición no está tomando nota sobre que el mundo ha cambiado, pareciendo que gobiernan en los años 80. Haría ver que su estilo es propio de la guerra fría más que ponerme altanero con la derecha.

Los vínculos con el extranjero

  • El primer encuentro internacional del presidente Boric fue en Argentina con distintas autoridades y organizaciones del país vecino. Las conversaciones con la Unión Europea fueron de hecho hace poco, mucho después de lo primero. ¿Tiene que ver con otra forma de ver las relaciones internacionales?

Me parece interesante. Las primeras medidas siempre fueron viajar a Europa, pero resulta que, por ejemplo, cuando se nos acababa el gas, lo buscábamos en Filipinas cuando teníamos a Argentina al lado. Absolutamente tiene que posicionarse en América Latina, y en forjar una política de la buena vecindad porque las crisis actuales nos han demostrado que somos habitantes de tomo y lomo de nuestro continente, y necesitamos vincularnos entre sí.

Esto no significa que se deban dejar las conversaciones con otros agentes internacionales, no es lo uno ni lo otro. No obstante, a partir de tú inscribirte en América Latina, te abres al mundo.

  • ¿Cree que esta será una tendencia que perdure?

Boric responde a un sector que debiera estar vinculado a Latinoamérica. Por lo tanto, sería bueno que perduren estos diálogos. Insisto, no hay que decidirse por uno o lo otro, pero sí tener en claro que no hay que apuntar solo a Estados Unidos o Europa como sí se hizo anteriormente.

El problema de la ambivalencia

  • Desde las primarias hasta ser presidente electo, Boric pasó de la refundación hasta la reforma y apoyo a Carabineros. ¿A qué se debe este cambio discursivo?

El tema es que ahora está en el gobierno. El problema de Boric es que tú le puedes decir “tú dijiste esto y ahora dices esta otra cosa”. Se le puede endosar, entonces, que sea tan ambivalente, pero ahora que es gobierno y tiene que posicionarse de manera irrestricta habrán muchas ocasiones donde sonará contradictorio respecto a lo que profirió en campaña.

  • Pero hay sectores de la izquierda que ya veían en Boric una figura contradictoria antes de asumir…

Claro, pero los cambios que hace ahora son percibidos por esos sectores, que votaron contra Kast y le dieron una oportunidad a Boric, como una traición. Sé que tienes que tomar una posición, pero hay una diferencia entre proponer una refundación y luego ceñirse a una reforma. Uno podría haber optado por un término intermedio pero que es más potente como la transformación de Carabineros. Es evidente que debe existir un cambio, si las fuerzas matrices de este país, al menos el Ejército, la PDI y Carabineros, están fichadas por irregularidades y casos de corrupción

  • Entendiendo entonces que el gobierno debe posicionarse, ¿Cómo convalidar el discurso del orden público con uno que se ponga del lado de las movilizaciones y demandas ciudadanas? A propósito de las recientes protestas de secundarios.

Es difícil de responder. Pienso que a veces la forma ambigua en la que se responde, termina pasando la cuenta. Uno pensaría que se van a proponer reformas profundas teniendo a la calle movilizada, pero eso es mucho pedir. En definitiva, para conciliar esas perspectivas, debe proponer cambios estructurales y anticiparse al descontento. Obviamente los cambios no son instantáneos, pero se debe formar un itinerario donde se le diga al país el camino a seguir; una hoja de ruta.

  • ¿Y esa hoja de ruta ha faltado?

Absolutamente, si los problemas de este primer mes son atribuibles a que llega Boric y no nos lee un proyecto político claro. Es decir, que uno puede seguir dudando de él con facilidad. Hubiera sido estratégico tener esa hoja de ruta porque, por ejemplo, cosas como la solicitud de renuncia al exdirector de la Junaeb debía saberse y que la gente se enterara de un día para otro es imperdonable. Tienes que tener una agenda preventiva que no actúe netamente cuando alguien se manda una embarrada.

Boric tiene que tener cuidado porque está en el ojo del huracán al ser de una coalición que nunca ha gobernado, y hay gente que no puede seguir esperando los cambios. La gente no está loca por exigir cosas, definitivamente.

  • Las encuestas posicionan al rechazo como ganador en el plebiscito de salida en septiembre. El mismo Presidente ha dicho que la aprobación del proyecto constitucional de la Convención es crucial para avanzar en su programa de transformaciones. Entendiendo aquello, ¿es el gobierno de Boric dependiente del proceso constituyente?

Claramente para Boric es más beneficioso que gane la Convención Constitucional, siendo él uno de los principales promotores de ella. Pero yo creo que no, hay que dejar de fijarnos en las encuestas Casen que hacen acá, que han demostrado estar deslegitimadas al apuntar a grupos de intereses marcados con un margen de error alto. La gracia de la Convención es que es heterogénea y compete a otro mundo, pero que no podemos interpretarla de la misma manera que todas las otras votaciones que hemos tenido.

  • ¿Pero se acabaría virtualmente el gobierno de Boric si fracasa el proceso constituyente?

Se les haría más difícil, porque es evidente que la Convención se acerca al mundo de Boric más que los anteriores candidatos. Pero la política tradicional que va en paralelo a la Convención ha tenido acercamiento con el gobierno precisamente a través de la ex Concertación. Entonces, no se acaba necesariamente, pero claro que la dificultad aumenta.

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