¿Chile ante una crisis de participación?: solo el 9% votó en las primarias

Tras las últimas primarias el pasado domingo 29 de junio, pudimos observar una baja participación y poca motivación para ir votar ¿Podría tratarse de un fenómeno que afecte a nuestra democracia?.

 

Según los datos del Servel la participación en estas primarias fue de 1.440.435 personas, osea un 9% del padrón electoral total, siendo 15.499.071 votantes habilitados. Esto, podemos contrastarlo con las primarias de 2021, donde Gabriel Boric se impuso ante Daniel Jadue y hubo 332 mil personas menos en la participación.

Factores de la baja participación

Ante un posible escenario de desinterés electoral, Hernán Campos, académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales,  aseguró que esto se relaciona por el desarrollo de diversos factores:

“Uno tiene que ver por la falta de cultura democrática, que la ciudadanía se siente cada vez más distanciada de la política y que ha ido perdiendo el valor sobre el significado que tiene el voto como instrumento de lucha y manifestación política. Y por otra parte, están los actos que han cometido distintos partidos políticos, figuras, liderazgo, autoridades, que están vinculadas a la corrupción, que naturalmente han ido desgastando la confianza de la ciudadanía hacia la política. Por lo tanto, este fenómeno que hemos ido observando desde hace un buen tiempo, desde el retorno a la democracia hasta la fecha, existen las posibilidades de que se siga extendiendo, y que por mucho voto obligatorio que tengamos, probablemente va a tener un impacto sobre la participación”.

voto obligatorio

La historia del voto obligatorio en Chile

Según datos del mismo Servicio Electoral, desde 1925 con la promulgación de la constitución de la República, hasta el 2012, el voto fue obligatorio. Sin embargo, en 2012, con la Ley 20.568, estableció el voto voluntario y la inscripción automática. Desde esa fecha hasta el plebiscito de salida del 2022, las votaciones estuvieron marcadas por una baja participación, apenas superando un 50%.

Entonces cabe preguntarse ¿Por qué pasamos del voto obligatorio al voluntario? Una de las razones que justificaron la reforma de inscripción automática y voto voluntario fue el envejecimiento del padrón electoral, originado principalmente por la baja inscripción de los jóvenes en los registros electorales, situación que mejoró con la reforma de voto voluntario. De hecho, la sobrerrepresentación de los mayores de 45 años en el padrón electoral cayó de 2,6 en la elección presidencial de 2009 a 1,6 veces en 2013.

En resumen el voto voluntario ayudó a emparejar la representación en el voto, debido a que se sumaron más jóvenes al padrón electoral, aunque la participación disminuyó, sin embargo esto no es algo exclusivo del voto voluntario, ya que en 2009 con voto obligatorio la abstención alcanzó al 13% de los inscritos.

En 2022 se reinstauró la obligatoriedad en el plebiscito constitucional de salida, modificando nuevamente la ley, provocando un aumento en un 85,5% en la participación, teniendo como una única excepción la elección de primarias de 2025, que fue con voto voluntario.

Actualmente, Chile mantiene un sistema bicameral, con el Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados. Pero algunos sectores políticos proponen que exista una cámara única para poder agilizar procesos y reducir costos. Según datos del Servel, en el último proceso electoral realizado el 29 de junio pasado se gastaron $30.128 millones. El ítem más costoso corresponde al servicio de red de telecomunicaciones y operaciones, con $7.120 millones, reflejo del peso creciente de la infraestructura digital en la administración de los comicios.

participación primarias

La oferta y la demanda

Según una investigación del Centro de Estudios Públicos, a comparación de las elecciones actuales con las de 2012, uno de los mayores hallazgos fue el cambio de composición del electorado según su tramo etario. Ya que, si bien en el 2012 los tramos etarios mayores de 45 años votaban en mayor proporción a los jóvenes, esto dejó de ser así. Para el plebiscito de entrada del 2020 se evidenció que los jóvenes salieron a votar de manera histórica en nuestro país y los adultos mayores de 45 años, quienes habían constantemente presentado altos niveles de participación, mostraron una baja importante a nivel país.

Para Hernán Campos, el voto tiene que ver directamente con la oferta que proponen los partidos políticos, quiénes son los encargados de catalizar las demandas sociales de los ciudadanos: “buena parte de la participación está colgada sobre la oferta. Partido políticos que realmente conecten con las necesidades de las personas, dirigentes políticos que eviten situaciones que pudiesen amenazar la transparencia, canales de fiscalización que eviten situaciones irregulares y que combatan derechamente la corrupción. Parte de la crisis de la confianza tiene que ver con el actuar de nuestra clase política”.

Asimismo, lo asevera Máximo Quitral, historiador y doctor en Ciencia Política, quién habla sobre la importancia de cumplir con las demandas que afecten a las personas, quiénes confían en que los gobiernos lideren soluciones: “Lo principal es que si una coalición de gobierno, llega con un programa de gobierno, que ese programa de gobierno se ejecute. Segundo, es aplicar políticas que vayan en directa solución de la vida de los chilenos, si eso no está pasando, si eso la gente no lo visualiza es comprensible que no crea en los proyectos que se están levantando”.

En la misma línea, Claudia Heiss, cientista política y académica de la Universidad de Chile, explica que no solo tiene que ver con una falla en los partidos políticos, sino con un problema sistémico: “En realidad puede haber otras razones por las que la gente no participe, por ejemplo, un aprendizaje de que participar no sirve. En Chile pasó bastante que sectores importantes de la ciudadanía votaron por la izquierda para producir reformas de carácter redistributivo para asegurar los derechos sociales y esos cambios no llegaron. Y también hay una sensación de que votar es darle el poder a una elite que en realidad no tiene relación con el elector, eso tiene que ver con la elitización de los partidos. La ciudadanía no le falta conocimiento, sino que ha percibido que los partidos no son verdaderos canales de transmisión de demandas”.

Entonces ¿cómo podemos llamarle a lo que está ocurriendo? Desafección política, desconfianza en las instituciones, falta de información. Las razones pueden ser muchas, pero el resultado es uno y se ve reflejado: en Chile hay una baja participación electoral. Algunos expertos sugieren como solución la educación cívica, la digitalización de procesos y una mayor transparencia para recuperar la confianza en las urnas. Chile enfrenta una encrucijada democrática: sin participación, no hay representación real.

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