Carmen Berenguer: “Seguimos en la dictadura de Pinochet con todos sus enclaves”

Escrito por el octubre 22, 2020

La poeta, cronista y artista visual reflexiona sobre la instalación de cambios en Chile desde el estallido social. Además, habla de la lucha feminista dentro y fuera del Premio Nacional de Literatura 2020, y de su próximo libro. Todo esto desde una mirada personal y crítica.

Por Crystal Sarmiento

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Foto: Carmen Berenguer. Por Radio Universidad de Chile

Carmen Berenguer es fiel a los sentimientos de su cuerpo cuando se trata de escribir sobre lo que ve. Su proceso de escritura es un vaivén de ideas y pasos que son tan difíciles de entender, como son para ella explicarlo. Todo comienza con lo que su cuerpo siente para luego mirar y visualizar mentalmente lo que busca traspasar. Lo que viene es una tela de araña con un resultado lleno de palabras que conmueven y sacuden el alma.

A pesar de no tener un proceso de escritura detallado o, más bien, enumerado, sus palabras reflejan lo que muchos se han dedicado a ignorar.

Es el hambre

Es el hambre de las calles

Es el absoluto rigor del hambre

 (Berenguer, Bobby Sands desfallece en el muro, 1983)

Es asmática, lo que le ha provocado un odio a los puntos y las comas, porque no le gusta parar. La mayoría de lo que ha publicado es, lo que ella describe como un “chorro”. Pero hay versos que la obligan a estar más tranquila y a hacer uso de aquello que tanto le molesta: el punto y la coma. Textos como La vejez. “El estilo es siempre el mismo, pero las formas van cambiando de acuerdo con tu estado de ánimo. Yo no preciso formas fijas”, dice Berenguer.

La autora de Sayal de pieles ha sabido aprovechar los avances tecnológicos para mejorar su proceso de escritura. Su crecimiento como poeta fue paralelo al tecnológico. En sus inicios usaba sólo el papel, luego pasó a otros tipos de máquinas que la llevaron, finalmente, al computador. El papel y la computadora son esenciales en la construcción de sus escritos: el primero para registrar las ideas que llegan a su mente y el segundo para profundizar y mover y borrar y volver a colocar palabras, puntos o comas.

Toda esta práctica de escritura la llevaron a conseguir su segunda nominación al Premio Nacional de Literatura. Situación que sintió agridulce pues, a pesar del apoyo que recibió, aún no siente que su trabajo sea valorado a nivel nacional.

“Lo que pasa es que las nominaciones son de un grupo pequeño que te lee. Grupos culturales no oficiales y que, en el fondo, no tienen ‘el gran poder’ bajo ningún punto de vista”, afirma. Por otro lado, reconoce con mucho orgullo y agradecimiento el apoyo que le brindó el Centro de Estudios de Género y Cultura en América Latina de la Universidad de Chile (CEGECAL), y editoriales como La Morada.

En el proceso de elecciones del Premio Nacional, Carmen Berenguer sintió incesantemente el apoyo de las feministas, a pesar de que muchos le aconsejaron no aceptarlo. “Me pareció un insulto, porque soy una persona vieja y esas cosas son segregacionistas. Yo no las tolero por ser un acto de discriminación al feminismo. Y yo soy feminista”, declara.

Las nominaciones al Premio Nacional de Literatura 2020 se consideraron históricas por hacer partícipe a tres mujeres poetas, luego de siete décadas sin que una mujer fuera galardonada. Este “triunfo” no fue del todo cómodo para la cronista. Si bien hubo más candidatas mujeres, el apoyo fue por parte del sector femenino y significó desvalorar el trabajo de otras colegas ejemplares que no alcanzaron la nominación: “entonces que se diga: son diez mujeres las candidatas, -ejemplificó- entonces que vayan las diez, porque mi agrupación así lo desea, no me parece errado.”

Es importante, para la escritora, develar aquellas definiciones estéticas y éticas en la cultura de parte de cada candidato y candidata al Premio Nacional de Literatura. No basta con conocer quiénes son. Falta visibilizar el porqué de las candidaturas y las expectativas.

“El problema es que cuando no sabemos dónde estamos instaladas, y queremos pensar que todo es igual; y no es igual. Las tres candidatas pueden tener la misma cantidad de años de trabajo, lo que tú quieras, pero hay un problema, en la cual, hay una definición estética y ética en la cultura y a lo mejor en todas no es lo mismo. Y esa definición, a mi juicio, tiene que expresarse”, afirma Berenguer.

El problema de raíz que existe en el Premio Nacional de Literatura, según ella, está en sus bases: no se declara con exactitud los requisitos para postular, ni tampoco hay una individuación entre los pares que compiten. Es decir, el error está en realizar un concurso centrado en el ser individual, en vez de optar por categorías de representación. Además, el premio está sujeto al gobierno de turno, lo que resulta contraproducente, pues un premio no debiera estar nunca sometido al gobierno, sino que hacer valer la votación de todos y todas, como en cualquier concurso. “A mí no me interesa ir apatotada a un concurso de nada. En ese sentido, apelo por la individuación”, declara.

El 1 de septiembre se dio a conocer el nombre galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2020: Elicura Chihuailaf. Este hecho causó gran conmoción dentro de la lucha que diversos grupos mapuche enfrentan con el gobierno chileno desde hace años. Es importante conocer la perspectiva de alguien tan comprometida con la realidad chilena y tan dispuesta a criticar de manera crítica -valga la redundancia-, las decisiones de los “poderosos”.

Carmen Berenguer no duda de las capacidades poéticas de Elicura Chihuailaf, a pesar de tener preferencia hacia la obra de Huenún por mostrar su cuestionamiento hacia la lengua que lo colonizó. “Por mi parte digo: los premios de la mujer por ser mujer y los premios del mapuche por ser mapuche, no me agradan tanto, porque a mi no me gustaría ganar el premio solamente por ser mujer. Me gustaría ganarme el premio por tener una obra que mostrar”, comenta, agregando que “no me voy a sumar a que porque es mapuche va a aplacar, a través de este premio, las demandas del pueblo mapuche. Creo que eso no lo merecería ningún poeta”, dice la escritora.

La cronista vivió el denominado “estallido social” de la forma más cercana posible. Su domicilio está justo en Plaza Italia, espacio central de las manifestaciones vividas a partir del 18 de octubre del año pasado. A pesar de las dificultades que esto provocó en su salud, disfrutó en gran manera ver una revolución que, para ella, fue similar a los 80’, pero “con otro ímpetu, con otra lengua, con otra gente y jóvenes… sobre todo jóvenes”. Cree fielmente que hubo una revolución del lenguaje, con más freno, más sensato y de comunicación entre todos y todas que impactó en la ciudadanía.

“La noche no es la noche ideal

romántica de los cantos versallescos

o trinos de pájaros en algún amanecer.

La noche de la novela triste es cuando sus luces

se apagan y aparecen las sombras criminales

en las esquinas de los bares, de las casas,

a los pies de la cama, debajo de las sábanas,

en los colores de los muebles, en la opacidad

de las tablas, detrás de los cuadros, arriba del armario,

en los rincones de la escalera

en este libro,

en medio de estas páginas…”

(Berenguer, fragmento de ‘Ruinas’ en Naciste Pintada, 1999)

«Asonada callejera»

El arte y el feminismo fueron integrados en ese anhelado despertar, de parte de la población y de Carmen Berenguer. Si bien piensa que la revolución feminista ya fue, afirma que “hay que seguir pensando desde ese lugar, del lugar que ya fue, aquel que se cuestionó a las instituciones. Ese feminismo que se vio fuerte, pero fundamental, en donde el planteamiento que hubo ahí fue cambiar el lenguaje hacia la mujer en todo sentido.”

El arte no quedó exento de la admiración de la poeta y cronista. El arte político sigue siendo de su interés y le maravilló ver la forma en que se utilizó el edificio Telefónica para proyectar la palabra “Hambre”, y el trabajo del Colectivo Las Tesis: acciones artísticas que traspasaron los límites fronterizos y recorrieron el mundo.

Los cambios y las revoluciones que logran ser exportadas, como la canción Un violador en tu camino, nacen del pensamiento y de la reflexión sobre el mundo en que vivimos. Para Carmen Berenguer es una mentira pensar que hemos votado en democracia. Cree firmemente que “nosotros seguimos en dictadura. Seguimos en la dictadura de Pinochet con todos los enclaves. ¿Queremos romper eso? veamos cómo”, declara.

Carmen Berenguer prepara la publicación de su nuevo libro para el 18 de octubre, titulado “La Plaza de la Dignidad”. Un libro que ha calificado como “documento”, pues mezcla sus poesías y crónicas con las imágenes y fotografías tomadas por su esposo en medio de las movilizaciones del “estallido social”.

Basta con escuchar el nombre de su próximo escrito para saber su contenido. Nace de su júbilo al ver una situación que creía imposible, hecha realidad, acompañado de sus “diatribas, preguntas, odiosidades y homenajes”. Su gozo era tal por esa “asonada callejera” y por notar que Chile tenía ese lugar de presión opositora al gobierno de turno, que la inspiró a escribir lo que iba viendo. Luego llegó la pandemia para interrumpir tal felicidad, pero también tiene lugar en “La Plaza de la Dignidad”.

“Es un libro parcial del registro de mi ojo y del ojo de mi pareja. Dos ojos que estaban mirando los acontecimientos desde un espacio privilegiado, pero recibiendo el impacto de la química lacrimógena que es muy pesada”, explica Berenguer.

La poeta y artista visual tuvo que abandonar su residencia en Plaza Italia, a principio de año, luego de contraer una conjuntivitis aguda, provocada por los químicos tóxicos de las lacrimógenas. “Yo no podía ver y de pronto me quedo así, como que no veo nada; veo nebuloso”, afirma.

Hasta la fecha, no se ha podido recuperar del todo, a pesar de su constancia con la toma de antibióticos y visitas a distintos médicos. Esta enfermedad ha dificultado su calidad de visión, que mejora o empeora de vez en cuando.

Su visión no ha podido mejorar a causa de la situación mundial. La pandemia la ha obligado a usar frecuentemente Zoom para sus talleres y actividades, sobrepasando los estándares que ella maneja. Ha tenido que cumplir con sus labores a pesar de la mala recepción de señal que existe en la zona donde actualmente habita: Las Casas.

Las dificultades que ha experimentado -en su salud y en el área laboral- no le han impedido seguir con su pasión de develar las injusticias, enfrentar la verdad y describirla con la emoción que recorre cada área de su cuerpo, porque tal como ella dice: “uno escribe con el cuerpo, es el cuerpo el que siente ciertos sucesos.”

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