Boxeo femenino en Chile: la otra vereda del cuadrilátero

Históricamente, el boxeo ha sido un deporte dominado por hombres. En el caso femenino el interés por este deporte surge en algunos casos, desde la inseguridad y el miedo, en otros, desde el deseo de cambiar sus estilos de vida. De una manera u otra, el boxeo ha sido el motor de tres mujeres que descubrieron un camino de esfuerzo y sacrificio en un campo obstaculizado principalmente por el machismo y la desigualdad. Sus historias evidencian las brechas de género, la falta de apoyo y la desigualdad salarial que persisten en el pugilismo femenino.

Por Karol Sáenz U y Francisca Donoso D.

Isis Mascareña: un sueño que desafió al machismo

Isis “La Diosa” Mascareña, tenía apenas siete años cuando se interesó por primera vez en el boxeo. Procedente de Chiloé y de una familia de reconocidos pugilistas profesionales con una amplia tradición vinculada a esta disciplina, Isis desde su niñez soñó con practicar boxeo al igual que sus hermanos mayores. Sin embargo, el ser mujer le impidió tener posibilidad alguna:

“Mi padre y mis hermanos eran muy machistas. Cuando era pequeña quise meterme a un gimnasio, pero tuve muchas negativas por su parte. Yo les preguntaba y me decían ‘mañana te llevo’ pero nunca me llevaban”.

Hoy, a sus 33 años, la boxeadora profesional, primera campeona del título nacional de boxeo femenino en Chile, relata que su trayectoria no ha estado exenta de dificultades en cuanto a brechas de género, salarios y visibilidad hacia la categoría femenina. Su historia no es muy distinta a la de otras dos mujeres que también se dedican al boxeo.

Historia del boxeo femenino en Chile

En Chile, el boxeo surgió a inicios del siglo XX. Con una historia marcada por la participación masculina, fue recién en 2011 que las mujeres comenzaron a ganar más espacio y visibilidad dentro de este deporte. En la actualidad, solo hay once boxeadoras profesionales a nivel nacional dentro de las sietes principales divisiones de peso de este deporte –mosca, supermosca, gallo, pluma, superpluma, superligero y wélter–, una cifra baja comparado a la categoría masculina, la cual contabiliza un total de 70 boxeadores profesionales según el ranking nacional de la Comisión Profesional de Boxeo en Chile (Combox).

La diferencia entre ambas categorías no solo evidencia una brecha de oportunidades para competir en este deporte, sino que revela un sesgo históricamente marcado por estigmas y prejuicios hacia las mujeres y un menosprecio a sus capacidades.

Así lo describe la pugilista Pía Bratz: “Porque eres incapaz, eres débil, eres mala deportista, también por ser madre y tienes que cumplir con otros deberes. La sociedad hace que sea muy difícil para una mujer el poder dedicarse al boxeo”.

Un deporte marcado por el machismo

En el segundo piso del club de boxeo Team Pardo se encuentra Pía Bratz (33), boxeadora amateur de la división wélter (63kg, 300g). Al interior de ese espacio, envuelto por un color gris sobrio, máquinas de ejercicio y cumbia de fondo, Pía es la única mujer entrenando en ese lugar, los demás presentes son hombres. Mientras descansa de su entrenamiento, relata sobre su vida: es originaria de Pucón, tiene un hijo y llegó al boxeo mientras buscaba un deporte para mejorar sus hábitos de vida.

Bratz empezó a practicar boxeo en 2017 cuando tenía 25 años. Hoy, lleva más de ocho años dedicada a esta disciplina y cuenta lo complicado que fue iniciar en el boxeo debido a los prejuicios de género que tuvo que enfrentar.

“¿Cómo te vas a dedicar a eso si eres mujer? Anda a cuidar a tu hijo. Mejor dedícate, trabaja y forma una familia” son algunos comentarios que Pía recuerda haber escuchado por parte de sus cercanos. 

La joven boxeadora amateur comenta que la actitud de algunos de sus profesores fue otro de los factores más difíciles durante su formación. “Me tocó vivir experiencias con entrenadores que no tenían ningún interés en entrenar a las mujeres. En varias ocasiones me limitaban a realizar ciertos ejercicios o a participar en determinadas competencias. Me discriminaban solo por ser mujer”, expresa.

Este fenómeno no es una novedad para las mujeres que se dedican al deporte de manera profesional. En el caso del fútbol femenino, el estudio #NosotrasJugamos desarrollado en 2023 por el Observatorio de Gestión de Personas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN), la División Sudamericana del Sindicato Mundial de Futbolistas (Fifpro) y la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (Anjuff) reveló que, de un total de 1.171 jugadoras, un 85% de las mujeres sufrió algún tipo de discriminación de género durante su carrera deportiva. Respecto a esta categoría, un 68% apuntaba hacia la discriminación por cuestiones de género.

Isis Mascareña, boxeadora profesional en peso mosca (50kg, 800gr), cuenta que, a diferencia de Pía, no fue discriminada de manera verbal, pero sintió una diferencia a través de la falta de apoyo por parte de su familia a principios de su carrera, lo que la llevó a dejar su hogar a los dieciséis años para radicarse en Arica, al norte del país. Cuando se enteraron que hice mi primera pelea en el norte, uno de mis hermanos que nunca quiso entrenarme le llamó la atención. Entonces me mandó a buscar y me hizo un combate en Chiloé. De ahí no me soltaron más”.

Por otro lado, Natalia Correa (31), boxeadora amateur de Team Pardo y árbitra de combate en categorías masculino y femenina, señala que en la sociedad aún persiste la creencia de que el boxeo no es un deporte adecuado, principalmente por las diferencias físicas que existen con los hombres: ”Yo creo que es todo lo contrario, las mujeres nos destacamos mucho más en el boxeo que los hombres”.

Maternidad, crianza y boxeo

Un factor que transforma por completo la carrera deportiva de las mujeres, a diferencia de los hombres, gira en torno a la maternidad. El embarazo y la crianza implican cambios en las rutinas de aquellas mujeres que se dedican profesionalmente al boxeo, ya que sus prioridades ya no son solo pelear. En algunos casos, estas mujeres deben pausar su carrera profesional, conciliar las labores domésticas con el cuidado de sus hijos y velar por su bienestar cuando quedan al cuidado de otra persona. 

En el caso de Pía Bratz, madre soltera, explica que recién este año ha podido dedicarse por completo al boxeo debido a las responsabilidades que implica compatibilizar la maternidad con el deporte al no tener una red de apoyo: “Yo tengo un hijo, pero también soy dueña de casa, mamá y hago todas las labores”. 

En Latinoamérica, el 38% de las mujeres trabajadoras deja de trabajar después de tener un hijo y un 37% se incorpora después de 10 años, según un estudio realizado por London School of Economics (LSE) y Princeton University. Es así que entrenar, ser madre y volver a competir, se vuelve un desafío en cuanto equilibrar la vida personal y profesional. Así lo relata Isis Mascareña: “Cuando me enteré de que estaba embarazada tuve que dejar de entrenar por dos años y medio para cuidar de mi hija”.

Por otro lado, “La Diosa” afirma que la vida laboral de las mujeres boxeadoras requiere de un gran sacrificio, donde a menudo se debe priorizar el deporte por sobre la familia para poder competir: “Cuando tomé la decisión de debutar como profesional y elegir el boxeo como un deporte de alto rendimiento, tuve que dejar a mi hija de dos años con mi madre y venirme a Santiago, mi madre en esos tiempos trabajaba en Porvenir, en Tierra del Fuego”.

Brecha salarial: los hombres ganan el triple

Otra de las principales problemáticas que enfrentan las mujeres en este deporte está relacionada a las bajas pagas que reciben al competir. Isis Mascareña revela que, en el ámbito profesional, las boxeadoras ganan un tercio a diferencia de los hombres en combates por un título latinoamericano. La mujer retrata esa situación a través de su propia experiencia: “Un chico que conozco peleó por un título latino y le pagaron 18 millones de pesos. En esa misma ocasión, llamaron a mi profesor para que yo también peleara por uno y me ofrecieron un millón de pesos”.

La pugilista relata que, en conversación con otras boxeadoras profesionales, le han comentado que el monto recibido por un título mundial es de tres millones, lo que, en el caso de los hombres, puede llegar hasta los 40 millones de pesos. “Nosotras pasamos por situaciones complejas y aceptamos por necesidad. Entonces, muchos errores que cometemos las deportistas es aceptar las migajas que nos dan porque nos apasiona este deporte”.

En este sentido, la púgil expresa que tener el apoyo de las marcas y empresas juega un factor importante para solventar gastos: “Una puede entrenar tranquila, puede estar dedicada a esto sin preocuparse de una lesión porque sabes que te vas a atender gratis porque me están auspiciando”. Sin embargo, datos de The New Economy of Sport, RBC and Collective Wasserman en 2022, señalan que, un 82% de los ingresos de un deportista depende de patrocinios y tan solo un 10% del presupuesto de los auspicios va destinado al deporte realizado por mujeres.

Esta brecha, sumada a la falta de auspiciadores, afecta en la cobertura de gastos relacionados a la competición, tales como la alimentación, implementación deportiva, traslados y viajes. Natalia Correa asegura que, para algunos boxeadores, este deporte es su único trabajo, es por ese motivo que “para comer bien y prepararse con los implementos necesarios, hay que tener lucas, porque es caro”.

“Muchos se sacrifican y tienen que trabajar al mismo tiempo que están preparándose para una competencia. El desgaste mental y físico es super alto teniendo en cuenta que tienen que seguir trabajando para poder costearse todo lo que están haciendo”, añade.

Visibilidad mediática: un camino por recorrer

El triunfo y reconocimiento mundial de la boxeadora Carolina “Crespita” Rodríguez aquel 31 de agosto de 2013, marcó un antes y un después tanto para el boxeo como para el deporte chileno en general. Triunfos similares como el de la campeona mundial Daniela Asenjo en 2022, el título nacional Isis Mascareña en 2017 o la destacada participación de la boxeadora Denisse Bravo en los Juegos Panamericanos 2023, lograron captar la atención de la audiencia y los medios en su momento. Sin embargo, pese a su importancia, estas victorias tuvieron un impacto efímero y fueron rápidamente olvidadas por los medios de comunicación. 

“Esa es la gran desventaja que tenemos todos los deportistas, estamos en la cima y después se olvidan de uno. Pasa en todos lados y siempre ha pasado. Lamentablemente es así”, señala Mascareña.

En Chile, el escenario del boxeo en medios nacionales es escaso, en especial si se compara con la visibilidad que tiene el fútbol hoy en día, donde alrededor del 70% de los chilenos sigue regularmente los partidos. De la mano, durante 2024 este mismo deporte alcanzó un rating televisivo que acumuló aproximadamente 83 puntos entre los distintos equipos nacionales vistos en televisión, según TNT Sports. Una diferencia que se repite a través de redes sociales y otras plataformas digitales, donde el boxeo continúa siendo un deporte de bajo alcance. 

Natalia Correa menciona que esto no es una novedad, ya que la mayor parte del tiempo, la visibilidad de las peleas se comparte dentro de un mismo círculo. “Uno que está en el boxeo y que va a veladas, lo ve todo el tiempo. Así que yo pensaría No, la verdad es que tenemos harto boxeo y hay hartas instancias para que las chicas se muestren, pero la gente que no sabe y que no conoce el círculo del boxeo, no tiene idea de lo que está sucediendo acá y no ven a las chicas pelear”.

Por otro lado, el éxito de Denisse “China” Bravo, medallista de bronce en los Juegos Panamericanos Santiago 2023, generó un revuelo mediático tras su triunfo, siendo esta una de las pocas oportunidades en que la televisión nacional otorgó un espacio al deporte. De acuerdo con cifras de Megatime, durante el año 2023 y antes de los Juegos Panamericanos, los torneos deportivos protagonizados por mujeres habrían tenido 120 horas menos de trasmisión en pantalla en comparación con eventos deportivos masculinos. 

Team Pardo: impulsando el boxeo femenino

En la comuna de Santiago, entre Av. Vicuña Mackenna y Av. Santa Isabel, se encuentra el club de boxeo Team Pardo. Fundado en 1993 por Claudio Pardo (59), excampeón de kickboxing y entrenador de célebres boxeadoras profesionales como Carolina ‘Crespa’ Rodríguez y Daniela Asenjo, actual campeona mundial, este club se ha destacado por impulsar la presencia femenina dentro de este deporte.

Al interior de su oficina, Claudio revisa unas carpetas con archivos de diarios que registran los momentos más importantes dentro de su trayectoria como kickboxer y entrenador de mujeres que hoy en día son figuras importantes dentro de esta disciplina.

“Siempre entrené mujeres porque veía que eran muy fuertes, más responsables, tienen mayor concentración y tolerancia al dolor. Hay muchas cualidades buenas en el género femenino para este deporte”, comenta Claudio, con la mirada fija en un recorte de una noticia de El Mercurio en la que figuran dos de sus alumnas destacadas: Isis Mascareña y Daniela Asenjo. 

Tras conocer a Carolina Rodríguez, Claudio recuerda haber sido duramente cuestionado. Muchos lo desestimaron y dudaron de la idea de que una mujer podría triunfar en este campo deportivo. “Fui muy criticado. Me decían que lo que estaba haciendo era seguir una moda”. Las críticas continuaron, pero lejos de desmotivar, lo alentaron a promover y visibilizar el boxeo femenino. “Yo creí fielmente en el nivel que tenía la Crespa y en lo que era capaz”, asegura. Hoy, junto a su hijo Dalton, son los creadores de la “Copa Chile Boxeo Para Todos”, un torneo inclusivo que convoca una gran diversidad entre sus participantes con edades desde los ocho hasta los 50 años.

Para Natalia Correa, los esfuerzos que realiza el club por visibilizar el boxeo han tenido resultados, sobre todo para las mujeres. “En la última Copa Chile que organizó Team Pardo, tuvimos un montón de boxeo femenino en muchas categorías. Habían chicas compitiendo de todos los niveles: principiantes, peleas de debut, otras que eran más avezadas”, recuerda la árbitra. 

En relación con el escenario femenino actual de esta disciplina, Claudio Pardo se proyecta hacia al futuro y comenta: “Lo veo muy prometedor”. Finalmente, Natalia Correa concluye: “Hay muchas boxeadoras mujeres y yo creo que vamos a llegar súper lejos. Muchas chicas amateur que entrenan aquí hoy en día están para pasar en algún momento al ámbito profesional y sacar títulos nacionales, incluso mundiales”.

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