Cogollos de abril: una alternativa a la salud pública

Escrito por el abril 25, 2016

Desde el descubrimiento de la agricultura del viejo mundo hace unos 10.000 años, la planta cannabis ha sido usada habitualmente en la ciencia médica como anticonvulsivante, analgésico, ansiolítico y antiemético gracias a 60 sustancias en ella que presentan la estructura cannabinoide responsable de las principales acciones psicoactivas y efectos terapéuticos.

Por Andrés Mejías

Llega abril y la región del Maule cosecha su gran plantación de cannabis realizada en octubre del año pasado. Cerca de 6000 semillas fueron cultivadas con el propósito de dar lugar al primer cultivo legal de marihuana medicinal más extenso de Latinoamérica y, así, dar inicio a la elaboración de medicamentos a base de cannabis.

En la actualidad, se intenta establecer un marco regulatorio sobre su uso y comercialización para que su consumo sea beneficioso para la población. De manera paralela, hay voces que señalan que su uso debe ser tratado con sumo cuidado para evitar la adicción y dependencia a dicha sustancia, especialmente por parte de la población adolescente.

En el año 2009, José Henry Osorio y Hugo Fernando Tangarife, ambos investigadores de la Universidad de Caldas en Colombia, analizaron el cannabis como una opción terapéutica debido a su componente principal: el Tetrahidrocannabinol (Δ9 -THC), al cual se le asignan la mayoría de sus propiedades. Este es utilizado tanto en la medicina convencional como en la alternativa, para la elaboración de fitofármacos antidepresivos y para el tratamiento oncológico a través de acciones antitumorales.

Debido al difícil acceso a medicamentos de terapia oncológica en nuestro país, la Fundación Daya se ha puesto como meta brindar atención médica especializada en tratamientos a base de cannabis, junto con asesoría técnica y jurídica en el proceso de autocultivo dentro del marco regulatorio expresado en los artículos 4°, 8° y 50° de la Ley 20000. Además, certifica a sus pacientes como usuarios medicinales.

Ana María Gazmuri, Directora Ejecutiva de la organización, indica que “democratizar el acceso al cannabis medicinal es nuestro objetivo, mejorando así la calidad de vida de los chilenos”. Además, agrega que “la Ley 20.000 no busca perseguir el autocultivo de uso personal, sino que las acciones vinculadas al tráfico, por lo que cultivar cannabis para uso personal es perfectamente legítimo».

La conflictiva legalización de marihuana en Chile

El tráfico de drogas es un fenómeno social que nos muestra los riesgos que entrañan las facilidades otorgadas por la legalización del consumo personal, cuyo conflicto mantiene dividido a la opinión pública sobre legalizar o despenalizar el consumo, al menos.

Viviana Venegas, Presidenta de la Sociedad de Psiquiatría y médico especialista en Neurología Pediátrica, indica que “la legalización de la marihuana en Chile genera un dilema entre quienes consumen marihuana, representado principalmente por jóvenes provenientes de familias de ingresos medios y altos, para quienes la marihuana no genera una amenaza social, no es camino a delincuencia o fuente de desestabilización de sus estudios ni familiar futura, ni pone en riesgo su salud y bienestar. Resienten que la justicia se inmiscuya en su consumo y restrinja el uso recreacional, considerándolo un derecho.”

El Ministerio del Interior afirma que la Ley 20.000 describe la normativa, bajo la cual los usos del cannabis, tales como el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, deben ser penados y sancionados en menor o mayor grado. Sin embargo, el Subsecretario de Salud Pública, Jaime Burrows Oyarzún, se pronunció el año pasado acerca de la necesidad de un proyecto legislativo nuevo, señalando que “la ley 20 mil no nos está sirviendo para el control del narcotráfico, que es su propósito”.

Quienes cuestionan las propiedades terapéuticas y medicinales de la planta, manifiestan que sus efectos sobre la población son más perjudiciales que beneficiosos debido a que conllevarían serios riesgos para la salud y el orden social. La doctora Venegas, una de las principales defensoras de las iniciativas contra la legalización del cannabis, describe en su libro Marihuana: Consensos y Evidencias sobre su Impacto en la Salud que el “cannabis ha sido empleado sin evidencia científica suficiente para tratar glaucoma, asma, cáncer, anorexia en enfermedades crónicas, migraña, insomnio, náuseas, vómitos asociados a quimioterapia, espasticidad en esclerosis múltiple, neuropatías periféricas y otros trastornos neuromusculares”.

Son innegables los beneficios que destacan los resultados de las investigaciones científicas y las discusiones acerca de las propiedades medicinales del cannabis. Sin embargo, también es innegable la problemática social que conlleva su uso. Por lo mismo, es necesario trabajar en proyectos de ley que nos permitan gozar de los beneficios que otorga el cannabis para la salud, pero que a la vez protejan la integridad de los sectores de la población más vulnerable del país.

 Quieres saber más:

Escucha la última emisión del programa La Raza Cómica, donde el equipo conversó con Alejandro Jorquera de Movimental, organización autónoma que trabaja por la despenalización y legalización de la marihuana en Chile.

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